Gabriela Cabezón Cámara, escritora argentina que plasma las denuncias sociales como trasfondo en sus obras literarias

En La Virgen Cabeza aparece la marginalidad como el mayor de los abismos, pero también una historia de amor, delirio, mística, humor y desenfreno. Se puede encontrar en librerías de España

Gabriela Cabezón Cámara nació en San Isidro 1968, provincia de Buenos Aires, Argentina. Estudió Letras en la Universidad de Buenos Aires. Es periodista y escritora. Actualmente trabaja para diversos medios gráficos de argentina. En 2006 participó en la antología Una terraza propia. Su opera prima es La Virgen Cabeza de la editorial argentina Eterna Cadencia y distribuida también en España. Una revelación para la narrativa argentina y latinoamericana actual.

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Por: Alberto Berenguer  Twitter: @tukoberenguer

Sabemos Gabriela que ha publicado varios relatos en diversas revistas literarias, ¿continúa con este tipo de colaboraciones literarias?
Sí, en una medida menor que antes porque ahora tengo más compromisos en terminar varios libros y tengo compromisos con la editorial Eterna Cadencia. Estoy terminando dos y entonces tengo mucho menos tiempo para colaborar en revistas, pero cuando tengo tiempo me hago un lugar porque me encanta.

Y, ¿qué le aportó la publicación de esos relatos a nivel profesional?
Una difusión distinta a la que aporta un libro porque el relato pequeño en principio es mas fácil de leer y dan más ganas de leer siendo una o dos páginas. En Argentina hacemos muchas lecturas públicas, por lo tanto más gente se acerca, conocen tus trabajos y tu forma de trabajar. Básicamente eso.

Por tanto, ¿se siente más cómoda escribiendo un relato corto que una novela con 500 páginas?
Sí, francamente me siento más cómoda haciendo cosas cortas. Novela de 400 o 500 páginas no escribí ninguna.

En el año 2006 participó, junto a 22 escritoras noveles argentinas, en la antología titulada Una terraza propia a cargo de Florencia Abbate y del Grupo Editorial Norma. ¿Qué sintió cuando fue seleccionada para formar parte de esta antología y cómo fue ese proceso?
Mucha felicidad porque esa fue la primera antología de una editorial importante en la que participé. Me puse muy contenta. Además, Florencia Abbate es una gran escritora y escribió sobre todo un libro que a mí me había fascinado titulado El grito. Entonces ser convocada por ella fue todo un honor para mí. En cuanto al proceso, ella había hecho una gran investigación en todo el país, había investigado sobre escritoras nuevas a través de personas, de otros escritores, de académicos, de periodistas… y así llego a una preselección de las dos decenas y pico de escritoras que usted ha nombrado. Fue fruto de su investigación, una investigación muy exhaustiva.

Comenzamos a indagar sobre su primera novela La Virgen Cabeza donde relata la historia de amor entre Qüity, una cronista de la sección policial de un diario y Cleopatra una travesti que abandona la prostitución a partir de su primera comunicación con la Virgen. ¿Cómo surgió la idea de esta trama tan compleja?
Surgió de una manera bastante curiosa. Yo estaba escribiendo otra novela que era paranoica más del estilo de Philip K. Dick. Una novela del mundo en el que los estados y naciones comenzaban a desaparecer y todo quedaba en manos de las grandes multinacionales. Yo estuve escribiendo esto un poco después de la crisis argentina de 2001, y ustedes en España también estaréis teniendo la sensación de que cuando hay crisis el estado desaparece, de que uno esta a merced de los bancos o de ese tipo de empresas. En mi manuscrito las leyes estaban establecidas por la empresa que dominaba ese territorio y tener empleo o no tenerlo era realmente la diferencia entre vivir o ser carne de cañón para cualquier experimento que decidiese la empresa. La protagonista de este relato era una chica que tenia treinta años, tenía un cargo importante en una de estas empresas y un día en un ataque de estrés laboral mataba a unas personas con las que la empresa estaba experimentando. La empresa estaba probando drogas muy peligrosas pero que potencialmente podían curar. Y no se como un día me pongo a escribir sobre la otra parte de ese mundo que no tenia que ver con la voz de la empresa y me salió la voz de la travesti, de Cleopatra. Esta travesti que relataba el primer milagro, el primer contacto que había tenido con la Virgen María en una comisaria, acaba curándole y perdonando a todos. Esa voz me resulto como muy seductora. A partir de ahí reestructuré la novela y ya no tuvo nada que ver con ese mundo paranoico y se empezó a gestar esta dualidad de voces entre la travesti y la periodista que trabaja en Clarín, un poco como yo. Surgió toda la novela como una manera equivoca.

Siempre que en un libro aparece algún tema religioso, en concreto en su novela la aparición de la virgen, milagros… es algo que suele recibir críticas por parte de muchos lectores. ¿Es una cuestión que tuvo en mente mientras escribió su novela?
Muy lateralmente. Mientras escribía los milagros me divertía mucho, me parecía fascinante recuperar esa tradición tan frecuente en nuestra cultura iberoamericana. No esperaba muchas críticas en ese sentido, y de hecho no las hubo acá en Argentina, porque los lectores de mi novela no son del sector más conservador de la sociedad y los otros sectores pues ni se les ocurrió abrir el libro porque vieron de qué se trataba y lo dejaron ahí.

Y sabiendo la importancia que tiene para un escritor la opinión de sus lectores, ¿qué le comentan de su novela?
Tengo los comentarios más verosímiles. Están los comentarios académicos que son muy elaborados, se fijan más en un nivel de leer o en las figuras literarias. Esos comentarios son muy agradables para mí porque precisamente trabajé mucho en mezclar la lengua popular con registros de lenguas que ya no son populares pero que lo fueron tal vez hace quinientos años. Después tuve también encuentros muy diferentes. Hace 15 días estuve en Villa María donde se encuentra una universidad que realizan cursos para personas mayores. En uno de sus cursos daban para leer La Virgen Cabeza. Tuve la oportunidad de hablar Pude hablar con ancianas entre 60 y 80 años, y ellas me decían lo que les parecía el libro. Estamos hablando de señoras grandes, en una ciudad pequeña y en un ambiente más bien conservador. Las señoras estaban encantadas con la travesti descrita, con la descripción de la villa tan pobre y muy preocupadas como comunicarse con el otro o el diferente (el pobre, la travesti…). Curiosamente en el mismo auditorio, detrás donde estaban ellas, había una agrupación de travestis del pueblo: jóvenes, pobres y que se habían dedicado a la prostitución. Las travestis se sintieron identificadas, las ancianas se conmovieron por la historia y se realizó un tipo de diálogo entre ellas. Fue muy conmovedor el diálogo y yo quedé fascinada por lo que estuvo pasando en ese momento a raíz de algo que escribí yo y que se encontrasen en un lugar común. El diálogo pareció digno de una película de Almodóvar.

Siguiendo ese hilo, la historia de la novela se desarrolla en un vecindario en el que aparece la marginalidad como trasfondo: la drogadicción, la mafia, asesinatos o la exclusión social. ¿Intenta edulcorar con un tono directo y alocado su denuncia social?
En algún punto si intento edulcorar con algún chiste para bajar el dramatismo, pero lo que trata la novela no es decir lo que la villa es, es decir un barrio extremadamente pobre como yo no he visto en España, sino lo que la villa sería capaz de conseguir si sus miembros intentaran organizarse y sustraerse de las fuerzas que los utilizan como la policía, los proxenetas o las mafias. Lo de edulcorado es una afirmación de lo que yo creo que puede conseguir una organización entre iguales.

Además, otro tema social importante que trata de forma directa en su novela es la transexualidad y la prostitución a través de la protagonista Cleopatra. ¿Cree que sigue relacionado de forma inconsciente la prostitución y drogadicción con la transexualidad?
No, no creo que se vincule de esa manera. Más que de una manera inconsciente, lo que sucede efectivamente en muchos casos es que es muy difícil para una travesti o transexual encontrar un trabajo común. Es algo que es muy complicado, poco a poco hay muchas personas que lo están logrando. Ahora mismo acá hay un movimiento muy fuerte de las transexuales y van logrando cosas como ahora por ley tienen el derecho de contemplar el nombre que hayan elegido en su carnet de identidad. Por lo menos ya no siente la humillación de que ponga Juan Carlos y vea a una señorita pasar en minifalda. Eso ya no sucede. Y hay algunas que van consiguiendo poco a poco algunos empleos. Incluso algunas empresas van contemplando la idea de tener algunos cupos para personas transexuales, pero es un movimiento muy muy lento y mientras tanto la gente vive, debe conseguir dinero para vivir y siguen estando forzadas a vivir de la prostitución para poder comer. Es un problema importante.

En su novela podemos encontrar una narración coloquial, pero a la vez poética y con agudo sentido del humor que consigue con inteligencia que la historia pase de la tragedia a la comedia constantemente. ¿Le ha resultado complicado unificar todos estos ingredientes?
Un poco si, en algunos momentos si se me complicaba. De todas maneras esa es también mi manera de ser, soy muy dramática pero también me rio mucho, entonces fue complicado pero no del todo porque es algo que esta dentro de mi naturaleza esa manera de ver el mundo. El libro De buen amor fue un libro que me influyó mucho cuando lo leí porque mezcla lo más sagrado con lo profano, y ahí esta también el humor y la alta fe religiosa. Ese tipo de textos como que me marcaron un camino. El uso de una narración coloquial no ha sido para que sea más cercana la historia a los lectores porque los bestseller no suelen ser coloquiales, sino que me gusta mucho esa manera de escribir porque tiene mucha cita literaria que si fuese una narración formal sería una pesadilla y arrogante. Me gusta mucho el habla coloquial porque es como el habla más nueva porque aparecen palabras constantemente. Me interesa mucho como hablan las personas realmente que en general es algo que no esta muy registrado.

Algo que me ha llamado mucho la atención es que a lo largo de la historia podemos encontrar palabras anglosajonas, ¿a qué es debido?
A ustedes no les pasa tanto, pero en Latinoamérica el inglés es muy poderoso y existe en el habla diaria. Hay muchas expresiones anglosajonas que forman parte del habla diaria y coloquial, por ello están incluidas en mi novela.

Usted publicó su novela con la editorial argentina Eterna Cadencia, una editorial independiente cuyos libros se están distribuyendo en España desde hace año y medio. Si fuésemos a cualquier librería o gran almacén de España, ¿podríamos adquirir la novela sin ninguna dificultad? o ¿de qué forma podemos adquirirla?
Francamente hace un año y medio, o quizás un poco más que no voy a España y no lo se.

Y, ¿su editorial no le ha comentado el proceso de distribución que se está llevando en España?
No. Yo creo que se debe conseguir fácil en cualquier librería, pero francamente no lo se. Soy consciente que el eslabón o el punto más débil de las editoriales independientes es la distribución.

La primera edición de su novela fue publicada en 2009 en Argentina. Tras tres años de su novela en el mercado, ¿ha realizado muchas presentaciones?
Si varias e incluso estuve en la Semana Negra de Gijón en Asturias, España. Hubo mucha asistencia y de todas maneras nunca sabré si era por la virgen o porque va mucha gente a la Semana Negra de Gijón que es un evento multitudinario y acogedor.

La Virgen Cabeza fue finalista del memorial Silverio Cañada de la Semana Negra de Gijón y con Le viste la cara a Dios editado por la editorial española Sigueleyendo fue el primer ebook en castellano en ser elegido libro del año por la Revista Ñ, revista semanal de cultura del Diario Clarín de Buenos Aires. ¿Está satisfecha con la trayectoria que ha tenido la novela durante estos años?
Sí, Le viste la cara a Dios fue editada por la editorial digital española Sigueleyendo dirigida por Cristina Fallarás en Barcelona. Y estoy muy satisfecha con La Virgen cabeza y muy feliz. Es una novela que me dio muchas alegrías, y de hecho me transformó en escritora, porque eso de ser un escritor, ¿que es? Es muy complicado, pero después de los lectores leer mi novela y decir que soy una escritora supongo que deben tener razón. Me abrió muchas puertas y me permitió conocer a mucha gente entre los que están ahora mis amigos más queridos o incluso personas de otros países como Cristina Fallarás de Barcelona. Estoy muy feliz.

Y, ¿le ha comentado a la editorial la idea de publicar la novela en otros países?
Sí, yo lo he comentado pero eso es algo que corre a cuenta y a cargo de ellos porque tienen los derechos de la traducción.

Nos gustaría conocer ahora su futuro más inmediato. ¿Tiene nuevos proyectos literarios entre manos? ¿Nos puede adelantar algo?
Sí, tengo dos comprometidos con Eterna Cadencia. Uno es una novela gráfica, una adaptación de Le viste la cara a Dios que edité con Sigueleyendo, editorial española, y que estoy muy entusiasmada. Tiene también un lenguaje crudo y social. Estamos trabajando junto a un ilustrador llamado Iñaki Etxebarria y la vamos a entregar ahora en noviembre, así que espero que en febrero o marzo estará ya en todas las librerías de España.

Algo que me resulta llamativo es que está trabajando y apuesta por la publicación de sus novelas en España y no tanto en su país, ¿por qué?
No, es algo casual. Se puso en contacto conmigo Cristina Fallarás y me comentó si estaba interesada en realizar un trabajo y accedí encantada. Entonces lo hice y después Eterna Cadencia, editorial argentina, esta distribuyendo en España porque es un país con muchos lectores. Y yo particularmente tengo muchos argentinos con un vínculo especial con España porque mi abuelo era español, yo misma tengo una ciudadanía española. Todos queremos en general a España acá en Argentina por razones de parentesco en muchas ocasiones.

Muchos escritores comentan que a través de las letras se debe denunciar  los problemas que encontramos en nuestra sociedad. ¿Usted no concibe sus obras sin un trasfondo social?
He escrito muy poco que no sea con un trasfondo social. No me parece que se deba. Acá tenemos un gran escritor llamado César Aira que gran parte de su obra es un deliro absoluto casi sin referencialidad y me encanta. Pero mi manera de sentir el mundo y la literatura viene por pensar las relaciones de poder, y éstas son relaciones sociales.

¿Qué consejo daría a los escritores que quieren comenzar en la literatura y no consiguen hacerse un hueco en este mundo tan complicado?
Que insistan, que insistan y que insistan porque se van a hacer hueco.

Estamos acabando ya con la entrevista pero nos gustaría conocerle también como lectora, ¿qué tipo de historias le atraen?
Hay libros que leo siempre, que vuelvo a leer una y otra vez como La Íliada y la Odisea de Homero, partes de la Biblia que es el libro más leído y no solo eso, sino que es una gran antología. Me interesa mucho ese tipo de libros y hay algo de esos clásicos que me resulta deslumbrante. También leo mucha literatura argentina contemporánea.

Para acabar con la entrevista, ¿qué libro recomendaría a los seguidores de De lectura Obligada?
De Argentina recomendaría con énfasis El viento que arrasa de Selva Almada que es una novela maravillosa, chiquitita, pero escrita de una manera genial. También recomendaría Chamamé de Leonardo Oyola que está editado en España. De España recomendaría Últimos días en el puesto del Este de Cristina Fallarás.

Ya hemos llegado al final de la entrevista, muchísimas gracias por haber aceptado nuestra invitación desde Argentina y también a María C. Arnáez, responsable en España de la editorial argentina Eterna Cadencia por hacerla posible.

Podéis escuchar la entrevista realizada por Skype incluida en el primer programa de la 3ª Temporada de De lectura Obligada. Aquí

Publicado el octubre 6, 2012 en América, Argentina, Entrevistas, escritores, Inicio. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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