Pedro Villar: “Escribir para niños, como lectores en formación, supone una mayor responsabilidad”

Pedro VillarEl pastor de nubes, de la editorial Kalandraka, y Tres veces tres la mar, de Ediciones El Naranjo, de México, son los últimos libros publicados por el poeta Pedro Villar Sánchez. Este escritor y maestro, especialista en Pedagogía Terapéutica, nació en Almansa (Albacete) y reside en Villena (Alicante). Entre sus libros de poesía infantil se encuentran El bosque de mi abecedario (2003) y Los animales de la lluvia (2008), editados por Diálogo Infantil, además del álbum ilustrado Cuéntame, de Fineo Editorial (2010) y Miguel Hernández en 48 estampas (Libro de notas 2010).

Por: Marta Juan  Twitter: @martajuan

El Pastor de Nubes es su primer libro con la editorial Kalandraka, todo un referente en la edición de literatura infantil en España. ¿Cómo está funcionando el libro?
Kalandraka es una de las editoriales que anhelamos muchos autores, una editorial de prestigio con una cuidada edición y distribución, y que cuenta con excelentes textos e ilustraciones. El libro ha tenido una excelente acogida, no sólo entre los niños y jóvenes, sino también entre los lectores adultos.  Ha funcionado el boca a boca, un lector ha llevado el libro a otro lector y ha tenido reseñas en importantes revistas y emisoras de radio que recomendaban su lectura,  lo que ha significado que El pastor de nubes  vaya camino de agotar la edición en apenas cuatro meses.

¿De dónde le viene la inspiración para crear historias como El Pastor de Nubes?
De todo lo que veo y siento, de mis experiencias personales,  de mis lecturas. La inspiración es el primer aliento, la chispa  para iniciar el camino, nada más, creo en el trabajo diario y constante.  Encontrar el tono, el desarrollo,  la cadencia o la música es el auténtico reto donde se pelea palabra a palabra.

En la literatura infantil las imágenes son tan importantes como las palabras. Miguel Ángel Díez ha sido el ilustrador en esta historia. ¿Cómo ha sido el trabajo en conjunto?
El álbum ilustrado nos aporta además de la lectura del texto,  la lectura de la imagen, desde la que  el ilustrador crea un mundo paralelo y tangencial, una segunda piel, donde la simbiosis entre texto e imagen ha de ser equilibrada manteniendo la tensión justa, donde se redimensionan las palabras con las imágenes y las imágenes con las palabras, es entonces cuando se hace necesaria una labor de equipo que exige el contacto estrecho de ambos lenguajes. Miguel Ángel Díez es un gran ilustrador y buen amigo, así que tuve la fortuna de ir viendo cómo nacían las imágenes, además de comunicarnos con frecuencia y expresar cómo visualizaba yo algunos personajes  mientras  Miguel Ángel ha ido enriqueciendo la historia.  Ese contacto mutuo en las dos direcciones ha sido muy enriquecedor para nosotros y por supuesto para el libro.

En El Pastor de Nubes cambia la poesía por la narrativa, aunque sigue teniendo ese aire poético entre sus palabras. ¿Supo desde un principio que sería una historia narrada?
Sí, lo sabía y necesitaba el registro de la narración para contar esta historia que me ha perseguido durante mucho tiempo, con un desarrollo temporal   que la poesía no podía ofrecerme. Eso sí, me dio imágenes, pinceladas que la narración agradece, el lenguaje que nos acerca a lo intangible, a lo sublime, a la celebración gozosa del lenguaje que viene a ser la poesía, pero siempre  en este libro el tono poético se ha mantenido en un segundo plano.

Recientemente también ha publicado Tres veces tres la mar, ilustrado por Leonor  Pérez, con la editorial El Naranjo, de México. ¿Cómo surgió esta relación con una editorial mexicana?
En un principio conocía la editorial por algunos libros que había reseñado para la revista Educación y Biblioteca como Digo de noche un gato y otros poemas  de María Baranda o Ariles y más ariles de Caterina Camastra y me sorprendió la gran calidad textual y gráfica de sus producciones. En 2008 fui invitado por la Fundación para las Letras Mexicanas a México DF para participar como jurado del Premio Hispanoamericano de poesía para Niños, tuve la oportunidad de visitar la editorial y conocer sus publicaciones. A partir de ahí las relaciones con la editorial han sido muy cordiales, presenté a Ana Laura Delgado, su directora, el libro de versos Tres veces tres la mar, se entusiasmó y decidió editarlo, el resultado ha sido un libro muy cuidado y mimado en todos los aspectos donde destacan las imágenes de la ilustradora chilena Leonor Pérez.

¿Se puede encontrar esta obra en las librerías españolas?
De momento no se encuentra en las librerías españolas aunque tengo que decir que hay posibilidades de un acuerdo entre Ediciones El Naranjo y una editorial de reconocido prestigio para que el libro se imprima y se distribuya en España.

Tres veces tres la mar ha sido seleccionado en México por la Secretaría de Educación Pública para formar parte del Programa Nacional de Lectura  para la Educación Básica en el apartado de Libros del Rincón de las Bibliotecas de Aula. ¿Qué sintió al recibir esta noticia y saber que su poesía llegará a miles de niños?
Una inmensa alegría. Posiblemente sea una de las mejores noticias que he recibido nunca porque para mí, México es un país hermano en el que tengo familiares, grandes amigos, y donde fui recibido con una amabilidad y generosidad difícil de olvidar.  Es un gran honor para  mí que mi libro llegue a los niños  y niñas de México. A veces la vida se vuelve justa  porque  me ha permitido entregarles parte del cariño y del afecto que allí recibí.

En Tres veces tres la mar las palabras nos acercan al mar, a las olas… ¿Qué aprenderán esos niños al leer el libro?
El libro evoca uno de los encuentros más significativos que he tenido nunca,  cuando tenía seis años y mis padres me llevaron a ver el mar. Me gustaría que sintieran la importancia de los recuerdos, de la mirada,  y que disfruten de las palabras, de la sonoridad, de la magia de la poesía, del ritmo y  de la música del mar.

¿Cree que en España hace falta más poesía en los colegios?
Indudablemente.  En general a los maestros y maestras  salvo honrosas excepciones les asusta la poesía porque no tienen claro cómo acercarse a ella. A lo que se añade en ocasiones un vicio secular, en ocasiones fundamentado en planes lectores nefastos de determinadas editoriales, de querer hacer siempre del texto literario, llámese cuento o poesía, una exclusiva continuación de las tareas académicas, con evaluación incluida. Afortunadamente en los últimos tiempos se viene detectando un creciente interés del profesorado por otras actividades más creativas que ayudará sin duda a que la poesía recupere definitivamente lo que nunca debió haber perdido. A los niños les encanta la poesía cuando el acercamiento es lúdico, pero faltan proyectos sólidos y continuados en la escuela, quien debe asumir de una vez el reto de la poesía, base de la educación afectiva y literaria, asumiendo el centro la transmisión poética como un proyecto propio, estructurado, dotando a la biblioteca del centro y de aula de los libros de versos necesarios, recuperando el folclore y las canciones populares infantiles de transmisión oral, y un etcétera tan largo como nuestra voluntad e imaginación sean capaces de poner en marcha.

Aparte de enseñar y escribir, también organiza actividades de animación a la lectura y escritura. Como experto en este tema, ¿qué podemos hacer para animar a los niños y jóvenes a leer?
La motivación ha de comenzar en la familia y continuar en la escuela. El secreto está en acercar el libro a los niños de una forma lúdica, creativa y placentera. Les recomiendo el disfrute de la lectura por sí misma, descubrir el placer de leer,  encontrar momentos para compartir, desvincular la lectura recreativa como una tarea escolar que conlleve preguntas de comprensión. Cada uno tiene que encontrar sus estrategias de motivación, hay muchos caminos para llegar a la lectura, están en función de las experiencias lectoras que hayan tenido  nuestros hijos, nuestros alumnos. Cómo podemos hacerlo:  con libros que atraigan su interés, con la biblioteca de aula, clubs de lectura, etc.,  pero siempre la lectura como goce. Creo en la lectura como el auténtico  disfrute de las palabras. La lectura en la escuela durante muchos años estuvo al servicio  exclusivo de la comprensión lectora y la gramática y esto ha sido nefasto porque es la mejor manera de alejar a un niño de la lectura que tiene un grandísimo valor en sí.

¿Qué debe tener un libro de poesía infantil para atrapar a los lectores más pequeños?
La palabra poética debe de ser sonora, medida y rítmica,  una voz que se eleve de la escritura, que rompa los límites del papel impreso, que se escuche y se cante. Todo poema para niños ha de superar la prueba de la lectura en voz alta y del recitado, y ha de ser transmitido sin afectación pero con convencimiento a través de diversos ritmos, entonaciones y melodías. Un poema no es un adorno, no es una excusa para los días señalados del calendario escolar,  ni mucho menos un espacio para evaluar la comprensión o la gramática. Un poema es un territorio sagrado, un valor en sí mismo, la sonoridad y la magia de las palabras que alumbran imágenes poéticas que construyen la sensibilidad y el imaginario de los niños,  la actividad  continuada de la palabra como alimento que nos hace crecer como personas. La poesía debería ser  la celebración gozosa y afectiva del lenguaje.

Ha participado también como jurado en varios certámenes literarios, en el que destaca el Premio Hispanoamericano de Poesía de Niños 2008 en Ciudad de México. ¿Qué opinión tiene de los certámenes y concursos literarios?
Interesantes  siempre que la entidad que los convoca realice propuestas serias de difusión y promoción en prensa especializada, bibliotecas o centros educativos con encuentros de los autores con los lectores, con actividades que faciliten el conocimiento del libro y su distribución, etc. Si esto no ocurre, los premios no sirven para nada, se convierten en un mero acto institucional sin trascendencia efectiva en los lectores. Para el autor es una puerta para la publicación.

Algunos de sus libros, como El bosque de mi abecedario, se han publicado también en Estados Unidos y Canadá con la editorial Mc Graw-Hill. ¿Cuál cree que es la base del éxito de sus libros?
No sé si éxito es la palabra adecuada, yo hablaría de aceptación y cariño, de  reconocimiento del público. El bosque de mi abecedario que cuenta con las imágenes del ilustrador reconocido internacionalmente, Miguel Calatayud,  es un libro de poemas para niños y otros seres sensibles, un homenaje a nuestra rica tradición oral a través de canciones, romances, adivinanzas, trabalenguas, acertijos, etc.

En una entrevista concedida a Anabel Sáiz en 2010 afirmó que los editores piensan que la poesía no es rentable y que la poesía infantil no se toma en serio. ¿Sigue pensando lo mismo ahora?
Me refería a  las grandes editoriales en volumen de producción que todo lo miden exclusivamente con criterios económicos y de rentabilidad. Ahora hay varias editoriales que están apostando de manera valiente por la poesía como Amigos de Papel, Pintar-Pintar , Diálogo Infantil, República Kukudrulu, etc. a las que se unen a la labor de largo recorrido de Kalandraka, Faktoría K, Ediciones de La Torre, Cedma, Cepli o Hiperión.

Empezó publicando libros de poesía para adultos con Desde la luz y la sombra, su primer poemario editado por Universidad Popular de Almansa (1991), pero últimamente se ha centrado en la poesía y narrativa infantil. ¿Por qué ese cambio?
Posiblemente mi interés sea debido a mi vinculación profesional con la escuela y el instituto,  mi cercanía al mundo de los niños y adolescentes. Por otra parte los niños son más sinceros en sus apreciaciones lectoras, si algo no les gusta lo dicen abiertamente, a los adultos nos cuesta la sinceridad. Me acerqué a la  poesía cuando tuve la necesidad de comunicar y decir las cosas de otra manera, cuando sentí las palabras como  pura magia de significados e imágenes, cuando necesitaba responder a preguntas que no tenían respuesta, cuando quise reconciliarme con la vida.  Me dirigí a los niños y a otros seres curiosos cuando mi voz tuvo el tamaño de los sueños.

¿Hay diferencias en el proceso creativo a la hora de escribir poesía infantil y poesía para adultos?
Esencialmente no hay ninguna diferencia en mi caso, pero conviene matizar que escribir para niños, como lectores en formación, supone una mayor responsabilidad, todo un reto para acercarse a sus intereses  y no los que quiera imponernos el mercado. La poesía dirigida a los niños debe de ser por encima de todo poesía. No todo vale.  Nunca se debe caer ni en la rima fácil, ni en los diminutivos,  ni en la ñoñería. De lo sublime a lo cursi cruza una delgada línea. Un escritor debe considerar a su lector como a su igual, lo único que no se les puede exigir a los niños es, como dice Miquel Desclot, “capacidad lingüística o experiencias que superen sus posibilidades reales”.  Se hace también imprescindible el conocimiento de las etapas poéticas  por las que irán pasando los niños en su desarrollo lingüístico y literario, desde el nacimiento hasta los doce años (final de la educación primaria) y donde la rima en estas edades ya debe ir perdiendo presencia  para dejar paso a la intensidad de las imágenes poéticas, esencia misma del poema. Cuando escribo para adultos los temas son los que me preocupan o me crean desasosiego: la soledad del ser humano, la incomunicación, la intransigencia o lo intangible. Si  me dirijo a los  niños y otros seres sensibles suelo acercarme a su mundo próximo desde los juegos, las canciones o el humor, sin evitar cualquier tema que me interese.

¿Está trabajando ya en su próximo libro? Si es así, ¿nos podría adelantar algo?
Es una novela para jóvenes y adultos, un recorrido  emocional y humorístico a un tiempo desde la geografía de la ficción.

Por último, como lector, ¿qué libro recomendaría a los seguidores de De Lectura Obligada?
Hablar de un solo poemario, de diez o de veinte es difícil y además  resultaría  injusto con el resto, pero sí citaré desde mi subjetividad algunos libros de versos para niños y adultos con sensibilidad:  Chamario de Eduardo Polo publicado por Ekaré, Tigres de la otra noche (FCE) de María García Esperón, Digo de noche un gato y otros poemas (Ed. El Naranjo) de María Baranda, El secreto del oso hormiguero (Faktoría K) de Beatriz Osés, Los espejos de Anaclara (FCE)  de Mercedes Calvo, Cuentos clásicos en verso de Alexis Díaz-Pimienta, Versos vegetales (Anaya) de Antonio Rubio, Dragonalia de Carlos Reviejo, La bufanda amarilla de Carlos Murciano, Ciudad Laberinto (Faktoría K) de Pedro Mañas, etc.

 

Conoce a Pedro Villar a través de su blog personal y las redes sociales:

http://pedrovillar.blogspot.com.es
http://www.facebook.com/pedro.villarsanchez

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Publicado el octubre 11, 2012 en Alicante, Entrevistas, escritores, España, Inicio y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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