Francisco Narla, autor de la mejor novela histórica del 2013, nos presenta ‘Ronin’

“Para crear un libro intervienen muchos agentes y que cada uno de ellos se lleva un porcentaje muy pequeño del total del precio del libro”

Por: Tania J. Baeza

Francisco Narla/ Fuente: Mundiario

Francisco Narla/ Fuente: Mundiario

Por si alguien no lo sabe. ¿Dónde se sumerge aquel que decida leer Ronin?
No es fácil ser conciso ante una pregunta así… Digamos que un complejo mundo regido por el poder y el dinero, marcado por las rutas comerciales a Oriente, viciado por la corrupción, herido por la guerras y marcado por los actos de unos pocos hombres.

Hablamos de un siglo XVII en el que el Japón se unificó tras siglos de sucesivas guerras civiles, de un país del sol naciente marcado por regímenes feudales. Y lo relacionamos con un convulso imperio español preñado de corruptelas y dolido por el interminable conflicto en Flandes.

Viajaremos a Manila, a Veracruz, a Acapulco, a Madrid, a Valladolid, a Goa y, por supuesto, al mismo Japón; conoceremos a samuráis, a valientes hombres de los Tercios, a jesuitas caprichosos, al duque de Lerma y al mismo Felipe III.

Así que espero que el lector encuentre pasiones, traición, ansias de venganza, amor, aventura, sueños, recuerdos. Espero que la tinta se transforme en sentimientos porque de nada sirven las palabras de un escritor si el lector no las insufla de alma y vida.

Yo he intentado reflejar con delicadeza y precisión el convulso y fascinante Japón feudal, he querido mostrar la vida de aquellos hombres que emigraban de cualquier pueblo a las Indias para medrar, y he querido que el encuentro entre occidente y oriente sorprendiese. Pero, más que ninguna otra cosa, espero que el lector se entretenga. Me gustaría creer que, al acabar la novela el lector cerrará sus páginas y pasará la mano por el lomo del libro sintiéndose reconfortado, pensando que ha merecido la pena confiar en mí.

Como ocurrió con su anterior novela, Assur, se adentra en un episodio histórico poco conocido. ¿Cómo lo descubrió usted?
Así es. No resulta un hecho conocido, a no ser en algunas partes de Andalucía, dado que la embajada nipona recaló en Sevilla, sin embargo, es absolutamente cierto que una misión diplomática japonesa viajó a la actual Europa a comienzos del siglo XVII y que, entre otras muchas cosas, intentó trabar lazos comerciales con Felipe III. Lo que resulta más oscuro son las motivaciones y los tejemanejes políticos que condicionaron dicha embajada y que resultaron un verdadero rompecabezas para hilvanar la trama de la novela. Pero, en suma, es indudable que unos cuantos japoneses remontaron el Guadalquivir hace cuatrocientos años; tanto es así que de aquel entonces proviene el apellido Japón, común para muchos Sevillanos. Y lo que es más, este año próximo se celebrarán multitud de actos conmemorativos en virtud del cuarto centenario de tan curiosa ocasión.

Y, respondiendo a la pregunta, yo supe de esta curiosa expedición cuando, al pasear por Coria del Río hace unos años, me topé de bruces con una estatua erigida en honor al embajador enviado por los japoneses, Hasekura Tsunenaga. Yo siempre he tenido cierta afinidad con la cultura japonesa (hace años que cultivo bonsáis, por ejemplo) y el saber de esta misión diplomática, digamos encendió la mecha que llevaría a plasmar su historia en unas páginas.

Portada del libro

Portada del libro

Para el mundo literario de la blogosfera, Ronin es la mejor novela histórica de 2013. ¿Cómo se toma esta distinción?
Con mucho agradecimiento. Es un hecho insólito siendo una novela publicada apenas un mes antes del fallo. De modo que la respuesta es sencilla, con mucho agradecimiento.

Ahora queda seguir trabajando, con humildad, con paciencia y con mucho cariño, teniendo muy en cuenta que lo que se ha conseguido se ha conseguido únicamente gracias a los lectores. Me siento muy, muy honrado por el recibimiento que ha tenido la novela y resulta maravilloso ver que el esfuerzo realizado resulta recompensado, ¡gracias a todos!

Preparando la entrevista hemos descubierto que usted confesó que “el borrador inicial se iba a las 8.000 páginas”. ¿Cómo se escriben ocho mil páginas?
Esta también es una respuesta sencilla, con mucho, mucho trabajo. La novela se, digamos “escapaba” porque se trata de una historia inmensa, llena de mundos complejos y hechos históricos apasionantes y había que ser muy cuidadoso a la hora de plasmarlos de un modo eficaz. Al fin y al cabo el objetivo era entretener. Así que hubo que armarse de paciencia y trabajar, de sol a sol, durante muchos meses.

De todas esas páginas sólo se han publicado unas novecientas. ¿Qué nos puede contar del proceso de edición? ¿Fue complicado decidir qué se quedaba fuera de la historia?
No, de hecho no fue así, solo fue laborioso. De hecho, en el proceso de edición no se habló de la longitud de la novela, ese fue un trabajo previo, en esa enigmática soledad del escritor con sus páginas, yo fui consciente desde el principio de que no podría publicarse si dejaba que la historia creciese hasta esas proporciones, por lo que, aunque se consideraron para el desarrollo del argumento en su conjunto, se fueron seleccionando desde el principio, con todo el cuidado del que fui capaz.

roninPienso que del material desechado para Ronin pueden salir varias novelas con historias muy diferentes. ¿Lo ha pensado usted?
No es ese el modo en el que concibo las historias. A mí entender un escritor debe ser muy honesto con aquello que decide escribir, debe plasmar aquello que le gustaría leer y su ego no puede dejarse libre, hay que coartarlo. Es necesario aproximarse a la novela con modestia y dejar que las tramas y argumentos se ajusten a lo que es necesario, y no regodearse con aquello que resultaría un exceso.

No, yo intento, humildemente, escribir historias completas, cerradas. Por eso mismo no escribí una segunda parte de Assur, en la que, en lugar de vikingos, pelease con, por ejemplo, los muslimes. Eso no hubiera sido honrado de cara a los lectores, y por eso mismo tanto Assur como Ronin se han publicado en un solo tomo y no en un formato de saga.

Hasekura

Hasekura

Entre los halagos que he podido encontrar el más repetido trata sobre la calidad de la documentación del libro. ¿Qué nos puede contar de sus fuentes?
Pues que fueron muy variadas. Multitud de libros, artículos, ensayos, conversaciones, largas sobremesas con expertos, entrevistas con catedráticos, muchos favores que devolver…

Resultó un trabajo inmenso y reconozco sin pudor que ha sido la novela más dura de toda mi carrera, porque no solo había que investigar sobre los hechos históricos, la navegación, las artes marciales, la herrería, o decenas de disciplinas más, sino también sobre el complejo Japón. Siendo un poco más concreto diré que lo habitual, al menos en mi caso, es empezar por textos genéricos, por ejemplo, una biografía del duque de Lerma o de Tokugawa Ieyasu, y a partir de ese estudio se van conociendo otras obras, momentos o temas de investigación más concretos. Digamos que se va deshaciendo el ovillo, con paciencia y mucho trabajo.

Ya hemos dejado claro que la documentación es uno de los fuertes de la obra, pero ¿se ha permitido alguna licencia?
Sí claro, el objetivo es entretener, no enseñar Historia, sin embargo, la gran mayoría de lo que se cuenta en Ronin se acerca bastante a la realidad o, en su defecto, resulta plausible y concebible en el momento que se le presupone. Por ejemplo, la hoja de servicios del alférez Dámaso Hernández de Castro es real, hubo un combatiente de los Tercios que pasó por los lugares que se mencionan en la novela, aunque yo le di un origen gallego para, como siempre, incluir mis amadas tierras del norte en la trama.

Y otro ejemplo es el del samurái protagonista, Saigō Hayabusa; no es un personaje real, pero es lícito dentro del marco temporal y los eventos que rodearon aquel convulso momento del Japón feudal.

Centrándonos ya en la publicación. ¿Cómo ha sido esta nueva colaboración con “Temas de hoy”?
Siempre es un placer para un escritor ampararse al abrigo de un gigante como el Grupo Planeta; no se puede pedir mucho más de lo que ellos son capaces de ofrecer. Uno tiene la certeza de que el proceso de edición va a ser respetuoso y cuidado, se alberga la seguridad de que el producto final será cuidado y, lo que es más importante, se sabe que el libro será mimado y se le dará la oportunidad de defenderse ante el juez final, el lector.

Suponemos que antes de lanzar al mercado esta obra hizo un balance de lo conseguido con la anterior. ¿Nos haría un resumen de ese balance?
En ese sentido hay una palabra que me viene enseguida a la mente: responsabilidad. El éxito de Assur, el hecho que siga siendo una novela con ventas destacables, los calificativos del tipo long-seller o el buen desarrollo de las ediciones de bolsillo aúnan esa premisa. Yo suelo decir que los lectores son mis jefes y cuando el éxito te brinda la oportunidad de tener cientos de miles de esos jefes, lo que uno no desea es fallarles.

Teniendo todo eso en cuenta, ¿qué metas se ha marcado con el lanzamiento de Ronin?
Pues la de no decepcionar a mis lectores. He trabajado muy duro intentando mejorar, ofrecer una novela que fuese un paso más allá de Assur.

Es común la queja sobre la falta de atención que reciben los escritores de las pequeñas editoriales. ¿Es más fácil promocionar una obra cuando te respalda un gran grupo?
Claro que sí, es lógico, tienen más medios y presupuestos mucho mayores. Pero bueno, mi primera novela salió con una editorial muy pequeña y poco a poco, de novela en novela, fui consiguiendo oportunidades. Y muchos escritores han seguido un camino similar, no es imposible, solo es cuestión de trabajo.

La queja de los lectores está relacionada con el precio de los libros, que, como ocurre con todos los productos culturales, son caros.  ¿Qué piensa usted como escritor?
Bueno, yo comprendo que los tiempos son difíciles y hay necesidades mucho más importantes que atender antes que un libro o cualquier otro producto de ocio. Y entiendo que las ventas hayan caído tanto en los últimos tiempos, pero me gustaría pensar que eso tendrá un lado positivo; muchas editoriales han cerrado, otras se han reestructurado, y quizá eso sirva para que se publique un poco menos pero con mayor calidad.

Paisaje de Japón tradicional

Paisaje de Japón tradicional

 

Y, en su opinión, ¿sería posible algún acto llamativo organizado por la industria editorial, como fue la “Fiesta del Cine”?
Pues no lo sé, creo que a algo así tendrían que responder los editores, no yo. Aunque, lo que sí sé es que para crear un libro intervienen muchos agentes y que cada uno de ellos se lleva un porcentaje muy pequeño del total del precio del libro. Pero bueno, ojalá pudiera hacerse algo similar. 

¿Tiene ya en mente su próximo proyecto literario?
Sí, por supuesto, en muchos proyectos, como todos los escritores, siempre es así. Pero me temo que no puedo desvelar mucho porque se enfadarían mis editores.

Para acabar ponemos la mirada en su agenda literaria.  ¿Tiene presentaciones o encuentros literarios en las próximas semanas?
Pues no en los primeros días de Enero, pero se está cerrando el calendario para finales de Enero y todo el mes de Febrero. Pronto se confirmarán las fechas y se hará publicidad en las redes sociales y en los medios.

 

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Publicado el enero 1, 2014 en Entrevistas, escritores, España, Inicio, Lugo y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

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