Francisco Muriana encaja su primer libro en la literatura “weird”

El autor publica La Sed, un libro de relatos con estructura tipo “puzzle”, aunque el relato corto en España no sea valorado

  • Lo más complicado no es relatar una historia completamente fantástica, sino introducir un elemento fantástico en el mundo real y que esto sea percibido como completamente normal
  • La mayoría de las personas que vieron la portada identificaron el título en clave positiva antes de leerlo en el sentido de “sed de conocimientos”
  • Los lectores no van a encontrarse con un narrador omnisciente, sino con un observador que les va presentando los hechos
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Por: Alberto Berenguer   Twitter: @tukoberenguer

Portada del libro de relatos

Portada del libro, por Mar Cantón

Llama nuestra atención la estructura del libro. Relatos divididos en cinco apartados que definen, a su vez, una característica inherente al ser humano. ¿Por qué decidió abarcar esos valores concretos del ser humano y no otros?
Cada relato se centra en las consecuencias  cuando uno de esos aspectos domina por entero la psique de una persona hasta hacerle perder toda perspectiva. Estos aspectos son la obsesión, la ambición, la soberbia, la compasión y el odio. Decidí abarcar estos valores y no otros por dos razones. La primera es la fuerte carga emocional y dramática que se puede alcanzar al tratarlos o por decirlo de otra manera “dan mucho juego”, además de ser unos valores conocidos por mí, puesto que en algún momento de mi vida he conocido a personas en las que dominaba alguno de ellos y he visto lo que pueden hacer. La segunda es más prosaica y práctica: los pecados capitales ya estaban “cogidos”. No era plan de repetir “Seven”…

Otro aspecto a destacar es el alcance que consigue con sus relatos multigéneros. Abarca ciencia ficción, novela histórica e incluso relatos de aventuras. ¿En qué temática ha encontrado mayor dificultad relatar?
Bueno, aunque cada relato podría adscribirse a un género diferente, lo cierto es que todos ellos tienen en común un componente de “irrealidad” y por otro lado, incluso en el más fantástico intento lograr lo que un autor llamó “suspensión de la incredulidad”, creando una explicación plausible para que el relato resulte creíble. Creo que esto les da una unidad de estilo, quizás todos ellos sean eso que los anglosajones llaman literatura “weird”. Desde este punto de vista no hay una temática más difícil de relatar que otra. Lo que sí me costó más trabajo fue crear para el relato Odio, que transcurre en una realidad paralela, por un lado una sociedad diferente a la nuestra y por otro lado buscar una explicación que diera verosimilitud a la existencia de esa realidad, lo que me llevó a un tremendo trabajo de documentación que no se aprecia en un relato corto. Lo más complicado no es relatar una historia completamente fantástica, sino introducir un elemento fantástico en el mundo real y que esto sea percibido como completamente normal.

Y, ¿está siendo este aspecto un gran reclamo para el público?
Pues me parece que no. Creo que al tener todos ellos ese componente de “irrealidad”, una temática común basada en las obsesiones de sus personajes y una misma estructura literaria tipo puzzle, no se advierte que los relatos pueden adscribirse a géneros distintos. Lo que sí parece que está siendo un reclamo, por lo que me comentan algunos lectores, es su estructura y el ser relatos cortos. Puede que internet haya cambiado la forma de acercarnos a lo escrito, y se demanda mayor brevedad.

Para un novelista suele haber algún capítulo especial en su novela. ¿Le sucede a usted lo mismo con uno de sus relatos? ¿Por qué?
Me temo que sí. Para mí son más queridos dos relatos: Obsesión y Odio. Que son el primero y el último del libro, respectivamente. El primero de ellos por ser especialmente onírico, muy lírico. El segundo, por ser el más trabajado como dije antes, con un ritmo rápido, de relato de aventuras y porque de todos los relatos es el único en el que siento algo autobiográfico por los dos protagonistas, que además, son enemigos.

Su compañero de radio Ángel González definió su manuscrito como una obra que deja a mentes inquietas con sed de más. ¿Fue este el motivo de la elección del título, La sed?
Ángel es un gran compañero, desde luego, y no voy a ser yo el que diga que no tiene razón, pero la elección del título fue por otro motivo: está íntimamente relacionado con uno de los relatos. La mayoría de las personas que vieron la portada identificaron el título en clave positiva antes de leerlo, en el sentido de “sed de conocimientos” o en un sentido menos elogioso, como un simple reclamo comercial, completamente desconectado del contenido de las historias. Pero lo cierto es que tiene un componente destructivo muy fuerte, y en el libro “la sed” es una fuerza incontrolable.

Portada y contraportada

Portada y contraportada

¿Ha recibido, hasta el momento, solo críticas positivas?
La verdad es que he tenido muchísima suerte, los lectores que me han dado su opinión están satisfechos con el libro. Porque incluso las críticas negativas son alentadoras, del tipo “las historias están bien, pero es que tal o cual relato me gustó muchísimo más” o  “es una pena que tal o cual relato no sea más largo, porque me supo a poco”.

Sus relatos están provistos fundamentalmente de imaginación. Una imaginación desbordante donde se alterna la distopía, el psicologismo, lo onírico y lo inesperado, unidos sus protagonistas por una obsesión destructiva. ¿Podría profundizar qué encontrarán los lectores que se acerquen hasta su bitácora?
Los lectores no van a encontrarse con un narrador omnisciente, sino con un observador que les va presentando los hechos. Por otro lado, tenemos una estructura tipo “puzzle”, donde no hay una narración lineal, sino una serie de saltos temporales y espaciales. Esto convierte al lector en un “observador participante”, puesto que tiene que ir construyendo las historias. Se le “exige” por tanto un compromiso para meterse de lleno en el relato, de esta manera entenderá mucho mejor las obsesiones de los protagonistas.

Siendo La sed su primera obra de relatos publicada. ¿Es complicado crear tensión en un formato breve?
Creo que es más difícil hacerlo en un formato más extenso, al menos para mí. En un relato breve se puede jugar mejor con la indefinición y lo inesperado. En una novela mantener este tipo de tensión es mucho más complicado porque tienes que ir desvelando datos para que no resulte incomprensible y se pierde ese componente de sorpresa que creo es imprescindible.

Y, ¿para cuándo más relatos de Fran Muriana o le apetece adentrarse en nuevos retos literarios?
Lo cierto es que me siento más cómodo en el relato porque, como he dicho antes, es donde se puede jugar de manera más eficaz con ese componente de “irrealidad” que para mí es fundamental. Pero me han insistido tanto en que me atreva con una novela que me está tentando mucho la idea. Por otro lado, y es una pena, el relato corto en España creo que no es valorado. Se asocia automáticamente cuento a “literatura infantil”, a una determinada temática y no a una determinada extensión, que es lo correcto. En los países anglosajones, donde creo que la ficción es tan prestigiosa como la literatura considerada “seria”, el relato corto tiene la misma consideración que otros formatos más extensos. Simplemente, son maneras distintas de contar una historia.

El autor presentando su libro en Madrid

El autor presentando su libro en Madrid

Hace un mes salió a la venta su primer libro por Ediciones Oblicuas y actualmente está promocionando también La sed en formato digital. Pero, ¿cuándo comenzará con las presentaciones presenciales?
La sed fue presentada en Madrid el 9 de noviembre, y la verdad es que fue emocionante, porque es muy bonito ver a tanta gente arropándote. Aunque tuve que pagar el éxito: fue tanta la tensión acumulada, no solo en la presentación sino en la preparación de la misma, que en cuanto terminó caí enfermo y estuve así varios días. El bautizo del novato, supongo… Por otro lado, se están cociendo proyectos, como una firma de ejemplares el Día del Libro o una presentación en la Universidad de Murcia, pero aún es pronto para concretar.

¿Ha superado La sed sus expectativas?
Si hablamos de las literarias, creo que sí. Releyendo los relatos con el libro encuadernado en la mano estoy satisfecho con el resultado final y con los comentarios de ánimo que recibo, algunos de los cuales sí han superado mis expectativas. Si estamos refiriéndonos a un éxito comercial, la verdad es que es más o menos lo que esperaba, porque sin una fuerte campaña de marketing detrás este es muy difícil.

Nos centramos ahora en su faceta lectora. ¿Qué porcentaje de su tiempo dedica a esta afición?
Pues bastante menos de lo que me gustaría, la verdad, por lo menos en lo referente a ficción. Acabamos de embarcarnos en un proyecto nuevo, en una revista cultural, “La ametralladora” y junto con las obligaciones profesionales como profesor, mantener un blog y  las colaboraciones en el programa de radio “El Abrazo del Oso”, el tiempo escasea. Lo que sí me obliga todo esto es a leer muchísimo ensayo, un par de horas al día por lo menos no me las quita nadie. Ahora me estoy permitiendo el capricho de leer algo sin aplicación práctica inmediata, Héroes y leyendas de la Edad Media, de Jacques Le Goff.  Supongo que seguiré con el capricho mientras duren las vacaciones.

Presentación del libro en el programa "El Abrazo del Oso", de Onda Merlin Comunitaria

Presentación del libro en el programa “El Abrazo del Oso”, de Onda Merlin Comunitaria

Hay personas que para comprar un libro se fijan en el autor. Otros en un título que capte su atención, la portada o incluso una buena sinopsis. ¿En qué se fija usted?
Bueno, de todos estos elementos, en el que menos me fijo, la verdad, es en el autor. En orden creciente, me llamaría más la atención la portada y el título. Pero una vez llamada la atención inicial, y con el libro ya en las manos, lo que me inclina a hojear el libro para después decidirme a comprarlo es la sinopsis. Si esta no me convence, la mejor portada o el título más sugerente no lo harán.

¿Qué debe tener una obra para atraerle? Si tras unos cuantos capítulos un libro no le engancha ¿lo abandona o lo acaba aunque no le guste?
¡Uf! Difícil pregunta. Es más fácil responder a “¿qué tiene que tener una obra para no atraerme?”  Estoy abierto en principio a cualquier tipo de lectura.  Solo hay, creo, dos factores que hacen que rechace un libro. Uno es que el tema no me seduzca nada o esté absolutamente mal tratado. Por ejemplo, si un libro intenta argumentar seriamente que las pirámides fueron realizadas por alienígenas o algo similar, ni me planteo seguir con él. El otro factor es una mínima calidad literaria. Entre mis gustos particulares no están ni una prosa excesivamente recargada ni tampoco esas obras que son perfectos  alardes de estilo, pero en las que no pasa nada, pero cuando ha caído en mis manos algún afamado best-seller que no voy a nombrar, me han dado ganas de llorar.
En cuanto a la segunda parte de la pregunta, cuando era joven de alguna manera me veía en la obligación de acabar un libro aunque no me enganchara en absoluto. Ahora, quizás porque valoro más el tiempo porque veo que me queda menos, no tengo el más mínimo reparo en abandonar un libro si no logra atraparme un mínimo.

Casi todo el mundo tiene unos referentes en aquello que le gusta. ¿Puede hablarnos de los suyos?
Claro. Empecé a leer como tantos niños de la mano de la literatura de aventuras: Emilio Salgari, Sandokán y sus tigres de Mompracem, Dumas…  hasta que la adolescencia y la juventud me llevaron a la ciencia-ficción, al principio sin mucho criterio literario, hasta que aprendí a diferenciar la buena ciencia-ficción de la mala. Al final me quedé con autores como Philip K. Dick por su facilidad para insertar elementos extraños y amenazantes en una determinada realidad cotidiana y hacer que parezcan lo más normal del mundo, o con Orson Scott Card por el lirismo de sus historias. De Lovecraft, aunque su estilo tan recargado no es muy apreciado en nuestra época, su capacidad para sublimar sus propios miedos y obsesiones y crear su propia mitología y hacerla pasar por absolutamente real.

Por último, nos gustaría que recomendase un libro a nuestros seguidores del blog.
Es un poco como preguntar a un niño que diga a quién quiere más, si a papá o a mamá, porque son muchos los que me han influido, también en lo personal. En el terreno de la ficción, creo que son imprescindibles 1984, de Orwell o los cuentos de Kafka. Pero como supongo que no descubro nada con estas recomendaciones voy a atreverme con una obra de Philip K. Dick: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, la novela en la que está basada la película de “Blade Runner”. Es curioso la cantidad de gente que adora la película y no ha leído el libro, que a pesar de su horrible título, no tiene nada que envidiarle.

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Publicado el enero 3, 2014 en Entrevistas, escritores, España, Inicio, Madrid. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Magnífica la entrevista, me ha encantado, tanto por las preguntas y cómo están planteadas como por las respuestas de Francisco. Se nota que está bien documentada y muy trabajada, Alberto. Felicitaciones por tu trabajo y enhorabuena a Francisco Muriana por este interesante libro.

  1. Pingback: Festival de Fantasía de Fuenlabrada 2014 |

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