Reseña: “Rocío de mar”, de Jasmín Cacheux

La autora mezcla su habilidad literaria con su origen veracruzano, tierra que mira al mar

Por: Marisa Avogadro Thomé (periodista y escritora argentina)

Portada del poemario

Portada del poemario

Como la ola que rompe en la bahía, llega “Rocío de mar”, recién editado, el poemario de la escritora mexicana Jasmín Cacheux. Proveniente de Xalapa, Veracruz, tierra jarocha; llevan estas letras el dulzor de las frutas tropicales, propia de la geografía de la zona; los colores vívidos, el calor intenso, el azul marino y su marca de sal.

En una recorrida por treinta y tres poemas, agrupados bajo los títulos de: Rocío del mar, Pasa el tren y Ríos circulares, la autora va mostrando como lo hacen las mareas, los momentos álgidos de alegría y tristeza, que recorren la vida de las persona. Acompañan estas poesías, las ilustraciones de Sheila Rocha, artista visual, de  Cuernavaca, Morelos, México.

En la primera parte de Rocío de mar encontramos títulos como: Mujer, Silencio, En el espejo, El muelle. En la segunda: De hojalata, No es este puerto y en la tercera: El punto final, Fragata; para citar algunos. Con una mezcla de poesía intimista, impregnada de sabor del mar llega Tu cuerpo: Viene de mí, de mis pasos/ playa de ti sed hallada/ausente de otros lazos/.Belleza torna tu nombre/nítida sal en mi hambre (pág. 15).

Sin lugar a dudas, estas poesías mezclan la habilidad literaria de la autora con su origen veracruzano, tierra que mira al mar. Un mar que habla, reclama, da y a veces quita, como los poemas presentados.

Jugando con las letras para expresar sensaciones, con la información que brindan todos los sentidos, los versos se hacen presentes en diferentes poesías, ej La boca de luna: En tu voz lluvia, rocío de mar;/en tu voz exacta, tibia, pronta/la caricia del alba (pág. 20).

Para finalizar, traemos la poesía “Fragata”, que en la tercera parte del libro, se anuncia al amanecer, con metáforas, antítesis, para brindar cuerpo y esencia:

Fragata

A  Reneé Castro y Aldo Robledo

 

Tan sólo el sol que abre la mañana

con el canto de sirenas para sordos

puede mudar las hojas y claros en el vientre.

Y luego el mar que llega sin ojos

hasta la orilla del tiempo acaecido,

hasta encontrar todo de nuevo, presente.

Tan sólo yo que abro los brazos

sin la gentil marea hasta el torrente.

Y luego amar como un vestido de flores

y el día domingo y la plaza y las palomas.

Tan sólo el sol que abre la ventana,

se filtra por la puerta, no espera.

Tan sólo yo, fragata en mar abierto

vuelo en el mar al amar ya sin puerto.

Para conocer a Jasmín Cacheux, poeta, dramaturga, ensayista y docente mexicana; se puede visitar su sitio electrónico: www.jasmincacheux.com
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Publicado el abril 8, 2014 en Inicio, Marisa Avogadro, Reseñas. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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