‘El barón de Lavos’ de Abel Botelho

Es considerado el primer libro que trata el tema de la homosexualidad en Portugal

Nueva portada del libro

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Datos del libro

Sinopsis

Sebastião, el barón de Lavos, seduce una noche a Eugénio, un pilluelo de dieciséis años que se gana la vida en las calles de Lisboa y del que terminará enamorándose. Cuando el muchacho es consciente de su poder sobre el barón, empieza a extorsionarlo, a pesar de lo cual Sebastião, cada vez más enamorado, terminará por introducirlo en su círculo social y familiar, lo que será el comienzo del derrumbe de la vida del barón, tanto en el plano social como personal.

Editada en 1891, esta es una de las primeras novelas publicadas en occidente en la cual un hombre gay es el personaje central de la misma. Escrita según la óptica imperante en la época, en la que la homosexualidad era considerada una anomalía, no deja de sorprender el erotismo explícito con que se describen las escenas amorosas entre los dos hombres o la meticulosidad con que se detallan los lugares donde en aquella época los gais buscaban encuentros furtivos. Es, también, el relato de la decadencia de una sociedad –la portuguesa- que vivía el final del degradado régimen monárquico durante los últimos años del siglo XIX.  Publicada en España en 1907, nunca fue reeditada. Rescatamos esta atrevida obra histórica de un injusto olvido con una nueva traducción que la hará asequible a los nuevos lectores, acompañada de un prólogo de Carlos Sanrune.

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Publicado el marzo 14, 2015 en De Europa, En Castellano, En España, Inicio, Novedades y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Libro entretenido, pero nada erótico.

    Interesante novela costumbrista, que relata las relaciones de un personaje de la decandente aristocracia portuguesa del XIX con un joven prostituto que terminará arruinando al barón, en todos los sentidos. El resumen en la contraportada donde se anuncia la “primera novela que describe una felación de un adulto a un muchacho” no deja de ser un reclamo publicitario, puesto que en realidad no ocupa más de una línea y se encuentra en las últimas páginas de la novela, además de no ser muy prolija en detalles, completando siempre la imaginación del lector la supuesta felación, tan sucinta y breve como se relata.
    Seguramente la traducción al castellano acerque bastante el texto a nuestros días, dado que la anterior era de 1907, pero convendría repasar algunos errores en que presenta la misma: dobles espacios, erratas y trasposición de letras y errores garrafales que cambian el nombre de los personajes (la protagonista, Elvira, pasa a llamarse Elisa en un linea de la página 186).
    En definitiva, no espere el lector encontrar una novela erótica (alguna breve pincelada, muy licuada y tamizada por la norma literaria de la época) ni mucho menos pornográfica (no hay nada de eso: El retrato de Dorian Grey, novela a la que por momentos, recuerda ésta sería de mayor voltaje).
    La psicología de los personajes está bastante lograda, eso sí. Pero no se pierda el punto de vista del escritor: presentar la homosexualidad como una degeneración de la especie, así como considerar la masturbación causante del acné (según se recoge en los cuatro últimos capítulos de la obra).
    A pesar de todo, se puede leer de un tirón.

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