Reseña: ‘El prado verde de Jay McKay’

El escritor Sergio Allepuz nos presenta una iniciación vital diferente

Por: Tania J. Baeza

PORTADA EL PRADO VERDE EDICION DEL AUTOREl prado verde de Jay McKay viene con la garantía de haber ganado el Premio Cáceres de Novela Corta 2015. Esta novela narra las experiencias de un joven español que se traslada a los Estados Unidos para aprender inglés, o al menos esa es la excusa que cuenta a sus padres. No será un viaje corto, tiene planeado permacer allí durante ¡dos años! Este punto de partida ya lo vimos en California 83, de Pepe Colubi. Eso, junto con la existencia de comentarios musicales, es el único punto en común entre ambas historias.

El viaje hasta allí no es nada excitante, le toca como compañera de avión a la típica señora que le gusta ejercer de madre de todo el mundo repartiendo rosquillas. Y además tiene un inglés incomprensible. Sin embargo, una vez instalado todo es mucho más fácil y se adapta rápidamente al conocer a su nuevo mejor amigo.

Jay, que así se llama el amigo estadounidense del protagonista, vive exiliado de casa, aunque permanece bajo el contro de los padres. Vive en una carabana instalada en la granja familiar, a excasos metros del hogar. Pronto se convierte en el lugar de reunión de ambos.

En el instituto no puede faltar la capitana de las animadoras, que -además- está interesada por el rarito (Jay) y su amigo, el estudiante extranjero. Y, para demostrar que no es la típica gupa estirada, la mejor amiga de la capita es una joven gótica a la que conoce desde pequeña.

A lo largo de la historia, que no sigue un curso lineal, porque en los capítulos se incluyen anécdotas del protagonista, pensamientos  y ¡¡teorías filósoficas adolescentes!!, conocemos un poco más a los personajes.

En este punto debemos decir que el título de la novela deriva de una de esas teorías filósoficas. Una que asegura que vivir es como pasear por un prado verde lleno de cacas de vaca. Hay que tratar de llegar al final con los pies lo más limpios posible. Como metófora es bastante buena.

Fuente: Web del autor

Fuente: Web del autor

El protagonista llega a la parte final de la novela frustrado porque, rodeado de un grupo de adolescentes muy heridos por la vida, tener una familia normal le convierte en un crio que no entiende nada a ojos de los jóvenes sufridores.  Se encuentra reflexionando sobre esto cuando un acontecimiento inexperado le obliga a pensar en otras cosas. Y hasta aquí puedo contar del argumento sin desvelar la gran sorpresa guardada por el escritor catalán a sus lectores.

Como he dicho al principio, cuando hablaba de que la historia comparte punto de partida con otra que leí de Pepe Colubi, también mencioné la aparición de comentarios relacionados con la música. Además de estos hay estrofas de algunas canciones y todos los capítulos comienzan con versos de Bob Dylan. Dejá así entrever el autor sus grandes conocimientos musicales.

La única pega que le puedo poner, aunque entiendo que es una acción deliberada del autor con alguna intención, es que, como me ocurrió con El guardián entre el centeno,  la utilización de una frase como muletilla se me hace pesada.

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Publicado el junio 20, 2016 en Reseñas, Reseñas DLO y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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