Reseña: ‘Cicatriz’, de Juan Gómez-Jurado

Un thriller que deja huella en el lector a través de una ‘cicatriz’

Por: Alberto Berenguer        Twitter: @tukoberenguer

Juan Gómez-Jurado 2

El escritor madrileño Juan Gómez-Jurado

Las numerosas críticas positivas hacia Cicatriz, la última novela del escritor madrileño Juan Gómez-Jurado publicada bajo el sello de Ediciones B, llamaron inmediatamente mi atención. «Mucho más que el mejor thriller del año. Una obra maestra» o  «Respira hondo antes de empezar a leer. No volverás a tener tiempo hasta el final», son sólo algunos ejemplos. No será para tanto –pensé–. Apenas una hora y cincuenta páginas después supe que no estaba en lo cierto.

«Mi primer error fue enamorarme de ella. Mi segundo error fue no preguntarle por aquella cicatriz. La mala noticia es que estoy a punto de cometer el tercero, y que va a ser mucho peor que los dos anteriores». Así empieza Cicatriz. Enganchando al lector con la escena inicial. Descolocándote. Preguntándote cómo se ha llegado hasta esa situación. Realizando numerosos cuántos, quiénes, porqués…

Así empieza la historia de Simon e Irina, los protagonistas de esta novela. Él, un grandullón de dos metros y 100 kilos de peso, friki de los cómics y de los ordenadores, quien espera convertirse en millonario gracias a la venta de un algoritmo a una multinacional. Su fobia social le impide conocer gente nueva y su cobardía hace que se evada de los problemas tras la pantalla de su ordenador. Es desde ahí desde donde conoce a Irina. Ella, una chica ucraniana de 24 años, pelo rojo y piel muy clara, con enormes ojos verdes que aguardan una gran tristeza y con una enigmática e inquietante cicatriz bajo su ojo izquierdo que oculta un terrible pasado.

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Portada del thriller ‘Cicatriz’ con Ediciones B

De la trama poco más puedo añadir, pues es la clave de la novela y eso lo tendréis que ir desenmarañando vosotros mismos con su lectura. Personalmente, ha sido la primera novela que leo de Juan Gómez-Jurado, y desde luego no será la última. Es de esos autores que debes seguir muy de cerca.

Su forma de narrar la historia –con un lenguaje casi cinematográfico– hace que te adentres en los sentimientos de cada personaje, entendiendo sus comportamientos, acciones, motivaciones, e incluso sintiéndote parte de alguno de ellos. Sintiendo las náuseas y miedos de Simon Sax. Sintiendo la ira de Irina. Sintiendo la valentía y el descaro de Tom Wilson –mejor amigo de Simon–. Sintiendo la inocencia de Arthur –hermano de Simon­–. Y, en definitiva, sintiendo el aumento de tus propias pulsaciones y la falta de aire a medida que la trama avanza.

Juan Gómez-Jurado dosifica magistralmente misterio y tensión durante las 576 páginas que conforman Cicatriz –en realidad me parecieron ser menos de 200­– despertando una curiosidad insaciable y convirtiendo la lectura en una obligación –o lo que es peor– en una adicción. No es de extrañar que desde Hollywood haya planes para adaptarla a la gran pantalla.

El dominio que Juan Gómez-Jurado muestra con el tiempo narrativo en Cicatriz es sublime. Capaz de contar dos historias distintas –durante dos épocas distintas– y enlazar cada acontecimiento pasado con el presente –e incluso con el futuro– sin perder un hilo de entendimiento argumental. Juan Gómez-Jurado no deja nada al azar. Todo tiene su porqué.

Como único pero a Cicatriz decir que aparece algún que otro cliché durante la trama y que varios de los personajes son un tanto típicos –con estereotipos de sobra conocidos por todos–. No obstante, me gustaría resaltar algunos aspectos sobre los personajes que me han sorprendido: 1) La adecuación de los personajes a la trama, con un pasado muy bien construido que resulta imprescindible para la comprensión de la lectura; 2) la maldad de Juan Gómez-Jurado al exponer a sus personajes al límite, poniendo a prueba no sólo sus vidas, sino también su cordura; y 3) la aparición en Cicatriz de personas tan especiales como Arthur –que no suelen ser protagonistas de ninguna novela– como tampoco suele ser habitual que los personajes femeninos –como Irina– sean tan fuertes, sorprendentes y carismáticos.

¿Qué si recomiendo Cicatriz? Mi primer error fue conocer la existencia de la novela. Mi segundo error fue decidirme a leerla. La mala noticia es que ya era demasiado tarde para evitar el tercero. Fue entonces cuando recordé las palabras de Manel Loureiro: «No leas esta novela. Nadie se merece pasar tanta tensión».

Puedes leer la entrevista a Juan Gómez-Jurado en De lectura Obligada: aquí

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Publicado el agosto 18, 2016 en Inicio, Reseñas, Reseñas DLO y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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