Reseña: ‘Nunca es tarde para morir’, de Pablo Palazuelo

El escritor madrileño debuta con una novela de intriga muy comentada por los lectores

Por: Alberto Berenguer           Twitter: @tukoberenguer

Nunca es tarde para morir

Portada de la novela ‘Nunca es tarde para morir’

Sin duda, llama mucho la atención los numerosos comentarios –generalmente positivos– que esta novela tiene en plataformas online como Amazon. Si a esto le unimos el sugerente título de la novela –Nunca es tarde para morir– obtenemos dos motivos más que suficientes para comenzar a leer el primer libro escrito por el madrileño Pablo Palazuelo. Libro que, por cierto, ha sido calificado por muchos como «la mejor novela negra de los últimos tiempos».

Ante este panorama, la lectura de Nunca es tarde para morir se me hacía obligada. Y ahora, tras finalizar su lectura se me hace obligado exponer mi propia opinión. Pues bien, he de decir que lamentablemente a mí no me ha parecido la mejor novela negra de los últimos tiempos, como así se le calificaba. Ahora bien, eso no quiere decir que estemos ante una mala novela. A continuación expongo mis razones apoyándome en algunos de los comentarios publicados por varios lectores en Amazon para explicar mis propias ideas.

Una lectora en Amazon decía sobre el libro que «se lee de una sentada, la historia arranca muy bien», algo con lo que estoy en absoluto desacuerdo. Ha sido precisamente el comienzo –fundamental para captar la atención e interés del lector por seguir leyendo– lo que no me ha terminado de gustar. Es más, me costó engancharme a la novela. En ciertas ocasiones me perdía durante la trama y no conseguía seguirla porque había aspectos que –bajo mi punto de vista– carecían de sentido para la historia. Y esa sensación se fue alargando hasta las primeras 150 páginas de las 610 que conforman Nunca es tarde para morir.

Quiero pensar que las intenciones del autor –en una novela tan extensa como esta– era situar al lector en la historia desde el inicio. De ahí que sea un poco tediosa su lectura al comienzo. Pero, en mi opinión, con la aparición de tanta información innecesaria lo que consigue es justamente el efecto contrario: desvirtuar la novela y confundir al lector con el verdadero argumento, llegando incluso este a plantearse su continuidad en la lectura.

La gran cantidad de personajes extranjeros al inicio de la novela –con nombres rusos e ingleses poco usuales para los hispanoparlantes– no ayudan precisamente a seguir el argumento, haciéndose difícil incluso identificar los personajes protagonistas hasta que no avanza la novela con los sucesivos crímenes. Tal vez el autor quería tratar a todos los personajes por igual para que, de esta manera, el lector pensara que cualquiera de ellos podría llegar a morir. Pero considero que hubiera sido más oportuno que uno o varios de los personajes llevaran un mayor peso en la historia.

Por tanto, creo que no ha sido la mejor manera de empezar la novela, por lo que entiendo que varios lectores hayan decidido abandonar la lectura de Nunca es tarde para morir: «He leído las primeras 60 páginas del libro y he decidido dejarlo por mal escrito, incoherente, y absurdo…» decía otro de los lectores en Amazon. Es una pena, pues pasadas esas primeras 150 páginas de las que antes hablaba, experimenté un notable cambio –debido al aumento de intensidad en la trama– leyendo de manera continuada durante gran parte de la narración y poniendo un mayor énfasis.

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El escritor madrileño Pablo Palazuelo. Fuente: Elmundo.es

He de decir que me ha gustado especialmente el estilo narrativo de Pablo Palazuelo y su forma sencilla –pero eficaz– de narrar las escenas. La aparición constante de diálogos –bastante interesantes– entre los personajes ayuda a seguir el hilo del argumento, a la par que agiliza la lectura haciendo que esta sea mucho más agradable y amena hasta el final.

Otro de los lectores decía que «la novela se va desinflando y termina por aburrir…». Afirmación con la que no estoy nada de acuerdo. De hecho, para mí ha sido justamente al contrario. El libro va notoriamente de menos a más, aumentando intensidad e intriga con cada página leída. A mitad de novela aparecen –de manera muy acertada– varias subtramas que se van intercalando a lo largo de los capítulos y que, en mi opinión, son de un mayor interés al tener toques del género de novela negra y policíaca. Además, aparecen con un mayor peso en la historia Marian Bennett y Christian Willocks, dos de los personajes que para mí resultan ser los más destacados. Ambos son compañeros en el Departamento de Policía de Nueva York y aportan a la novela pequeñas dosis de romanticismo, donde la seducción también juega un aspecto más que fundamental en la historia.

Si tuviera que resumir el argumento del libro en una sola frase, creo que la más indicada es la que propone el propio autor en la portada: «El crimen perfecto es aquel que no es un crimen». Y es que las muertes que aparecen a lo largo de Nunca es tarde para morir son crímenes creados por una mente tan hábil que consigue que parezcan ser algo accidental y fortuito para la opinión pública, los medios de comunicación e incluso para la propia policía.

Otro aspecto que me gustaría destacar del escritor Pablo Palazuelo es el arduo trabajo documental que ha realizado, aportando datos históricos –de la Guerra Fría– y otorgando un mayor realismo a la novela. Ese arduo trabajo lo vemos manifestado igualmente con el uso de frases en el idioma original –russenorsk– traducido por supuesto al castellano, así como términos concretos y específicos explicados brevemente a pie de página.

Ante todo he de reconocer el atrevimiento que Pablo Palazuelo ha mostrado con Nunca es tarde para morir. Resulta –cuanto menos– llamativo que un primer libro presente tal extensión. Personalmente, le recomendaría al autor para su próxima novela que tomara en cuenta los aspectos que humildemente he relatado aquí sobre el inicio de la novela. Espero que –al menos– le sean de utilidad.

Debido a la gran cantidad de opiniones positivas, tenía las expectativas tan altas con Nunca es tarde para morir que al final he quedado realmente insatisfecho. Esa insatisfacción se acentúa –si cabe más– tras haber leído recientemente la novela negra Cuentas Pendientes de Susana Hernández y el thriller Cicatriz de Juan-Gómez Jurado.

No obstante, y aunque a mí no me haya encandilado en exceso Nunca es tarde para morir no significa que no pueda atraer a otros lectores. Es por ello –y así lo entiendo– que haya recibido tantas opiniones ensalzando la obra de Pablo Palazuelo. Agradezco enormemente al autor por haber confiado en este blog para dar nuestra propia opinión sobre la novela y le felicitamos por haber permanecido durante tres meses como número uno en la categoría de novela policíaca, negra y suspense, algo extremadamente difícil de lograr.

Y a todos los lectores afines a la novela negra y policíaca les invito a que se adentren en la lectura. Y si tras leer Nunca es tarde para morir creen no estar de acuerdo con algunos de los aspectos mencionados anteriormente, agradecería que expongáis vuestras impresiones. Porque nunca es tarde para leer. Y mucho menos para formar nuestra propia opinión.

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Publicado el septiembre 5, 2016 en Inicio, Reseñas, Reseñas DLO y etiquetado en , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Lo tengo en mi lista de lecturas para este mes o el siguiente. He leído muy buenas críticas del libro, pero a todo el mundo no le puede gustar igual. Gracias por la reseña. Un saludo.

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