‘Hacia el aire’, es un libro de reflexión gráfica utilizando el ciprés como símbolo

El autor Lucas Ramírez Pérez invita a que el lector busque los mensajes que las imágenes plantean

Por: Alberto Berenguer          Twitter: @tukoberenguer

la-cubierta

La cubierta del libro

Hacia el aire es un libro de reflexión gráfica utilizando el ciprés como símbolo. Algunos autores como Miguel Delibes reflexionó en su obra, La sombra del ciprés es alargada, sobre la angustia de desprenderse de numerosos elementos de gran valor con el paso del tiempo. ¿Qué le transmite a usted dicha especie arbórea mediterránea?
El ciprés me parece el colmo de la elegancia en lo que a árboles se refiere, representa el estilo y la serenidad, bajo una mirada estrictamente humana. Fíjese en un bosquecillo natural mediterráneo entre cuyos habitantes haya cipreses, ¿no es esta especie la que más descolla entre todos ellos, no llama la atención desde cualquier distancia?

Sabemos que la idea del libro comienza desde que vio unos dibujos de su infancia. ¿Cómo fue ese momento de afrontar su realidad desde una visión pasada?
Pasé mi infancia viendo a mi padre dibujar porque era demasiado chico para ir al colegio, eso es verdad. Empecé estudiando Delineación Industrial pero al final, me licencié como Biólogo Ambiental. Y logré trabajar en ello unos años. Y dibujaba. Mi propósito respecto a los árboles, como naturalista, era catalogar en ilustraciones todos los árboles del mundo, diferentes colecciones que empezaron con los Árboles Mediterráneos.

Suponemos que descartaría las ilustraciones menos representativas o aquellas que menos le transmitieron. Pero, ¿hubo algún otro motivo en la selección?
Esta colección obedeció a un plan preciso y trabajé en ella absolutamente absorto, me llevó un tiempo relativamente reducido. Podría decirse que se trató de un arrebato de creatividad. Su destino original era ser expuesta como parte de un proyecto colectivo.

¿Son las ilustraciones totalmente originales o han sufrido algún tipo de modificación para plasmarlas en el libro?  
Los dibujos son completamente originales y aparecen completos, hay también bocetos. La única modificación que se encontrará es la de unir algunas de las piezas mediante tratamiento infográfico para obtener panorámicas, secuencias modulares o continuidades conceptuales (¡ahí aparece el delineante!). La cubierta es el mejor ejemplo de esto que digo.

El propio título del libro transmite aires vitales y reflexivos. ¿Le costó mucho llegar al título definitivo? ¿Por qué se decantó finalmente por Hacia el aire?
Ya le he contado de una exposición colectiva en la que tuve la fortuna de participar, cuyo título fue “Las preposiciones del aire”. El título de mi libro apareció por sí solo: la preposición que yo elegí en aquella exposición fue ‘Hacia’ y ‘el Aire’ era el contexto de la misma. Mi participación era por tanto ‘Hacia el aire’, pero yo siempre la vi en formato gráfico, como un libro.

Aborda también el libro desde una actitud vital, manteniéndose erguido y señalizando el camino. ¿Tuvo miedo en algún instante a que el lector no entendiese sus reflexiones?
Desde luego, propongo a cualquiera mantenerse erguido ante la vida como actitud vital. El ciprés ilustra la idea a la perfección. Quizá esto no esté claro a primera vista. Mi pensamiento puede parecer un tanto abstracto para quien lo encuentre por ahí, pero hay que tomarse el libro con calma y contemplarlo, buscar los mensajes que las imágenes plantean. El texto surgió al tiempo que los dibujos iban siendo realizados y ambas actividades son inseparables, el texto permite organizarlos conceptualmente ante la apariencia de caos inicial. Pero insisto en que hay que tomarse un tiempo.

Y, ¿surge una cierta timidez cuando se ofrece a terceros algo tan íntimo?
Sin duda, el pudor ante el público aparece siempre que uno se respete a sí mismo y al propio público. Para eso hay que entrenarse.

Ya que hablamos de lectores, ¿a qué tipo de lectores va dirigido Hacia el aire?
A niños mayores que conserven el deseo de observar el mundo como es. A los que deseen saber cómo ven otros el mundo.

¿Ha recibido ya opiniones de ellos? ¿Alguna crítica constructiva?
El libro no ha sido visto aún, opiniones en el sentido de lo que estamos diciendo están por llegar. Los dibujos sí han sido vistos por adelantado, y por separado, y me gusta la acogida que tienen. Eso me ha animado finalmente a la publicación de una obra tan poco común.

¿Cuánto tiempo ha necesitado para dar forma a lo que hoy en día es Hacia el aire? ¿Qué ha sacado de positivo a lo largo de este proceso?
El fraguado del libro que presento ha durado ocho meses. El germen ya existía desde 2005, pero enterrado en un baúl.

 ¿Fue complicado encontrar editor
La actividad en sí misma y el descubrimiento de destrezas desconocidas. Todos las tenemos al parecer, pero se activan solo bajo presión. Convertir una ocurrencia en realidad es muy laborioso y exige a veces máxima atención.

¿Qué ha significado para usted este apoyo?
Le contaba que el proyecto yacía bajo capas de sedimento. Ahora ha sido desenterrado y puesto en valor. Es la diferencia entre existir no existir.

¿Cómo recomendaría brevemente su libro Hacia el aire a los lectores?
Es un libro para observar, para dedicarle mucho tiempo con mucha calma. Su lectura lleva poco tiempo. ¿Qué se aprecia cuando se contempla un paisaje, puede comprenderse completamente con un golpe de vista? En absoluto, lleva años de observación. Pues a esto me refiero.

Presentará su libro el 19 de noviembre a las 12 de la mañana en la Casa del Editor en el municipio de Collado Mediano, Madrid. ¿Qué espera del evento? 
Que los habitantes del lugar en el que he pasado mis años más productivos, y donde nació mi hijo, conozcan de primera mano mis pensamientos y mi obra. Ellos viven donde a mí me gustaría vivir y solo por eso los aprecio mucho. El día 4 de noviembre será presentado en el Centro de Esclerosis Múltiple “Alicia Koplowitz” de la Comunidad de Madrid. De este Centro he recibido mucha ayuda.

¿Tiene previstas nuevas presentaciones del libro?
El día 19 de noviembre, la ya mencionada presentación en la sede  de HG-Editores. Y el día 6 de diciembre se presentará en el Museo Bonsái Luis Vallejo, en Alcobendas, Madrid. Ellos, que celebran esos días su 30º Aniversario, han contribuido en la financiación inicial.

¿Se plantea promocionar el libro fuera de la Comunidad de Madrid?
Bueno, esto siempre es una posibilidad. No hay un plan concreto.

Y seguimos hablando de futuro, ¿ha cogido el gusto a esto de escribir e ilustrar? ¿Ha pensando en comenzar un nuevo proyecto ‘reflexivo’?
Escribir me gusta, siempre he escrito cositas. Anoto mis observaciones y después les doy forma, tengo un cajón lleno de proyectos abortados que merecerían revisión. Ilustrar es otra cosa, mis manos (…o será mi mente) no fluyen ahora con alegría. No tengo un proyecto preciso.

Por último nos gustaría conocer sus últimas lecturas. ¿Qué nos puede decir de ellas? ¿Cumplieron sus expectativas como lector?
Agencia de viajes, de Joaquín del Val. Animal, vegetal, milagro, de Barbara Kingsolver, un revelador experimento acerca de las opciones reales de alimentarse con lo que uno mismo es capaz de producir, bajo la premisa de productos de la época y de la región.

¿Qué libros o autores nos recomendaría?
Teoría de la inteligencia creadora, de José Antonio Marina, más que última lectura, una lectura de acompañamiento permanente. El Dictamen sobre Dios del mismo autor me parece un ensayo honesto sobre un tema muy peliagudo. Nuestra especie, de Marvin Harris, pesimista pero bien informado. La obra completa de Bruce Chatwin, Los trazos de la canción, para empezar.

Para cerrar la entrevista, ¿qué espera del 2017?
¡Buff…! no me gusta nada la pinta que han tomado las cosas, pero me gustaría confiar en el sentido común de ‘la sociedad’… como el producto avanzado de la inteligencia humana que es. Que termine la guerra en Siria, por poner algún ejemplo muy inmediato.

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Publicado el noviembre 1, 2016 en Entrevistas, Entrevistas Ambientales, España, Europa, Inicio, Madrid y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. ¿Dónde se puede conseguir el libro fuera de Madrid?
    Me muero de ganas por ver si en las ilustraciones figura alguno de los insectos que me pedía que cogiese y los metiese en un botecito, cuando estábamos en el Goloso.

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