‘Corazón de ámbar’ una novela repleta de personajes con mucho que decir

José Luis Alcañiz presenta una novela con todos los ingredientes de la narrativa moderna

Foto Jose Luis Alcañiz autor de la novela Corazón de ámbar

José Luis Alcañiz. Fuente: autor

Para que los lectores conozcan la historia de la que vamos a hablar, ¿qué sinopsis hace su autor?
“Corazón de ámbar” cuenta los problemas de salud que presenta Iker, un muchacho sevillano que sufre síndrome de Asperger, desde su concepción, parto y primeros meses de vida, así como los problemas de socialización durante la infancia, pubertad y juventud. Iker tiene un coeficiente intelectual muy elevado y se interesa por la física moderna. Internet le proporciona un saber extraordinario en esas materias e inventa personajes históricos imaginarios que le van acompañando en su vida.

En los últimos capítulos se desarrolla una trama con personajes de la mafia calabresa que dan un vuelco a las vidas de los protagonistas. Con su padre postrado en la cama, Iker decide abandonar el doble grado de Física y Matemáticas que había iniciado unos meses antes y comenzar los estudios de Medicina, especializándose en Neurología e ingresando después en un famoso instituto alemán de investigación neurológica, donde dirigirá un proyecto de investigación que le llevará a producir una enzima sintética funcional, a partir de un material genético artificial.

¿Cuáles son las claves para crear una historia verosímil cuando se introducen elementos fantásticos a una novela?
La realidad y la ficción, en muchas ocasiones, se tocan. No descubro nada si digo que las historias de ficción encajan bien con la literatura y también con el cine. Igual ocurre con la influencia de las religiones en las civilizaciones, hecho que ha incidido sobremanera en la historia de la humanidad. La explicación se encuentra en la imaginación humana, que es una vía de escape fundamental para que el hombre se sienta libre aun en las condiciones más adversas.

Me preguntas por las claves que debe manejar un autor para hacer verosímil una historia. Hay muchas, aquí citaré las tres que más he manejado en “Corazón de ámbar”: la ciencia, las creencias antiguas y la psicología.

La ciencia es tan vasta y tan flexible y se manejan tal infinidad de derivaciones que, sin faltar a los hechos demostrados, sus verdades e hipótesis se estiran como un chicle. Con las creencias antiguas hay poco que discutir si te basas en asensos documentados. Uno los cree o no los cree, pero el lector siempre dará cierta validez al dogma cuando existe documentación que lo sustenta. La psicología por último te ofrece un sinfín de posibilidades. En ella no hay verdades absolutas, como en la ciencia, por lo que las interpretaciones que se derivan de las actitudes y reacciones humanas dan mucho juego al autor para construir una historia verosímil.

No es normal que en las novelas todos los personajes estén completamente caracterizados. ¿Cómo afrontó el proceso de creación de los personajes?
Los personajes van llegando a medida que avanzas en el relato. Es pura necesidad. Al comenzar la novela solo tenía claros los tres principales: Iker, el protagonista, Celia y Marcos, sus padres. El detalle de las características de estos tres personajes lo decidí al recordar cómo Miguel Delibes caracterizó los principales personajes de su novela “Los santos inocentes”. De hecho, he titulado la mayoría de los capítulos con el nombre de cada personaje, lo mismo que hizo el maestro Delibes.

¿Se sentirán identificadas algunas de las personas de su entorno con los personajes que aparecen en Corazón de ámbar?
Sí, claramente, pero si algo he intentado con todos ellos es mantener su intimidad no desvelando detalles de sus vidas y, sobre todo, destacar sus valores y minimizar sus posibles defectos.

Su novela da visibilidad al síndrome de Ásperger, ¿cree que la literatura puede servir de amplificador a la hora de dar visibilidad a los grupos sociales menos reconocidos socialmente?
Sí, por supuesto. Corazón de ámbar pretende hacer ver al lector las fortalezas que distinguen a las personas afectadas con síndrome de Asperger: sus capacidades intelectuales, su afán de superación, su sentido matemático de las cosas, su amor, respeto y entrega hacia las personas que conforman su entorno…

Por supuesto estas personas tienen problemas de socialización, necesitan ser entendidos y ser ayudados a resolver su difícil encaje en la organización que se han dado nuestras colectividades. La literatura, como el cine, son instrumentos precisos a la hora de exponer su realidad y cómo mejorar los usos sociales que, dadas sus especiales características, les faciliten su integración en los entornos sociales.

Hablemos ahora del proceso de escritura. Mientras escribía la novela, ¿se desvió en algún momento de su idea inicial?
Cuando inicié la redacción de Corazón de ámbar, tenía claro el inicio y los personajes principales de la novela. Tenía también algunas ideas sobre el nudo de la historia que, curiosamente, fueron cambiando a medida que avanzaba en el relato. Sin embargo, para nada sabía qué desenlace era el adecuado para una historia que estaba aun por escribir.

No sé si esto es habitual entre los escritores, pero creo que la riqueza imaginativa para poder escribir un buen relato se basa en el trabajo diario. Esto lo decía Camilo José Cela a menudo cuando le entrevistaban, es decir, no confiaba en la inspiración en cómo afrontar la infinidad de pequeñas historias que caben en una novela larga, sino en el duro trabajo de escribir cada día.

¿Hubo algún momento de bloqueo? De ser así, ¿cómo lo superó?
Sí, me bloqueé cuando entré a relatar la enfermedad neurológica que, en forma de coma profundo de larga duración, afectaba a uno de los personajes principales, concretamente a Marcos, el padre de Iker y cómo este tuvo que afrontar su proyecto de investigación para producir una enzima sintética funcional, a partir de un material genético artificial.

ambarTenía que jugar con los hechos demostrados de la ciencia neurológica pero mi saber no alcanzaba a entender cómo funcionan las neuronas del cerebro. Tuve que pedir a mi hija, que es médica, cómo dar salida al bloqueo y creo que el relato, discutible supongo entre los neurólogos, ha quedado digno para el final de la novela.

La novela se estructura en 2 partes muy diferenciadas. ¿Qué le llevó a optar por esta estructura?
Como he dicho en una respuesta anterior, al principio conocía el inicio y parte del nudo, pero desconocía el desenlace. Mi intención primera fue dar a conocer los valores que distinguen a una persona con trastorno de asperger y cómo sus progenitores se entregan en cuerpo y alma para hacer más fácil y placentera la vida de su hijo. Esto me llevó a caracterizar con detalle los personajes principales, así como los secundarios que surgieron después: Guindos, Belén, Macarena y Martín.

Con esto quiero decir que la estructura de la novela la ha marcado el trabajo diario y el convencimiento de que había que ofrecer al lector no solo la realidad de las personas que sufren el síndrome de Asperger, sino también un thriller de suspense y acción aderezado con un relato del subgénero fantástico. El cóctel que se sirve finalmente es muy atractivo y estoy seguro de que gustará mucho a los lectores.

Una de las críticas a su obra es la rigidez narrativa que conlleva la ultracorrección lingüística. ¿Qué defensa hace usted como autor de este estilo personal de redacción?
Efectivamente, algunas críticas que he recibido se refieren a la, yo diría, corrección lingüística (el término ultra es demasiado negativo) de los personajes que hablan en el relato. Para mí sería fácil decir que los personajes que intervienen son todos muy cultivados y por eso los diálogos son muy correctos. Sin embargo, tengo que decir que el resultado final responde a la forma personal de escribir los diálogos de los distintos personajes que intervienen en la novela.

Pensé en su momento modificar las expresiones correctas dependiendo de quién hablara, un campesino, un contrabandista o un capo de la mafia, pero como autor, reniego de las expresiones burdas y creo que el lector no gana nada leyendo ese tipo de lenguaje. Acepto por tanto las críticas en este sentido.

Todos los escritores tienen obras o autores que han marcado su estilo como escritor. ¿Podría hablarnos de los suyos? ¿Notarán los lectores algún tipo de influencia de estos en su Corazón de ámbar?
He hablado antes de la maestría de Delibes y la sinceridad de Cela al declarar que su inspiración le llegaba, exclusivamente, con su trabajo diario. Por supuesto que otros autores me han influido en mi forma de escribir, una forma que se inclina hacia el Nuevo Periodismo que abandera Tom Wolfe y que se aleja del placer estético novelístico que practican la mayoría de los autores actuales.

Mi formación periodística y experiencia profesional me hacen tratar la noticia con una dimensión literaria muy personalizada, donde el cronista que cuenta la historia forma parte de la propia historia que está contando. Por otra parte, mi identificación con el Nuevo Periodismo se basa en la exhaustiva investigación periodística de los temas que trato en la novela.

En Corazón de ámbar me ha influido mucho el escritor estadounidense Noah Gordon, autor de “El médico”, primera novela de una trilogía donde relata la pasión de un hombre por vencer a las enfermedades y aliviar el dolor de los enfermos. En mi novela nuestro protagonista, Iker, trata de liberar a su padre del coma profundo en el que se encuentra desde hace diez años y, como Robert Cole en la novela de Gordon cuando descubre la causa de la enfermedad del costado, a fe que lo consigue.

¿A qué tipo de lector se imagina disfrutando de su obra?
Yo creo que esta novela reúne muchas de las cualidades que distinguen a la literatura moderna, sobre todo las de entretener y enseñar. Así, me puedo imaginar que el lector de Corazón de ámbar es una persona amante de la lectura en formato novela de ficción, a la que le gusta el thriller de suspense y acción, bien estructurado en forma y contenido, con protagonistas muy bien caracterizados y enriquecidos con currículos extensos, personajes secundarios bien definidos y otros accesorios adecuadamente perfilados.

Suponemos que ya ha recibido algunas opiniones de sus lectores. ¿Qué le dicen? Y, lo más importante, ¿cómo se toma usted esas opiniones?
Las críticas que he recibido han sido en su mayoría positivas, con adjetivos tan alentadores y clarificadores como: “entretenida”, “interesante”, “apasionante”, “didáctica”, “conmovedora”, “tensa”, “entrañable” … Por supuesto, valoro las críticas positivas en lo que valen, tanto si vienen de personas cercanas a mí o cuando vienen de personas a las que no conozco. En cualquier caso, es muy agradable escuchar este tipo de críticas y me reafirman en mi decisión de seguir escribiendo e iniciar una nueva novela.

También he tenido críticas no tan positivas referidas a cierta rigidez narrativa, demasiado académica incluso o un perfeccionismo gramatical que resta naturalidad a los personajes y a determinados episodios y conversaciones descritos en la novela. Acepto por supuesto todas las críticas, sean buenas o menos buenas, porque los autores se deben a sus lectores y cuando estos encuentran fallos y lo dicen con ánimo constructivo, los autores deben intentar corregir progresivamente sus errores y avanzar en su erudición.

Por último, si después de leer su entrevista nuestros lectores quisieran adquirir su obra, ¿cómo podrían hacerlo?
Apunto algunas bibliotecas digitales donde pueden adquirirla: Google Play, La Casa del Libro, Amazon o iBooks.

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Publicado el agosto 18, 2018 en En Castellano, En España, entrevista, Entrevistas, escritores, España, Inicio y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Comentarios desactivados en ‘Corazón de ámbar’ una novela repleta de personajes con mucho que decir.

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