Alex Vollmer: “Ando inmersa en una novela sobre la depresión”

La esquizofrenia es solo uno de los síntomas de la realidad del protagonista de la novela “Esperando a Marlene

Por: Alberto Berenguer         Twitter e Instagram: @tukoberenguer

lantia_cover_5b851b9616b81_360Comenzando con su novela Esperando a Marlene, ¿por qué la cataloga como ficción psicológica?
«Esperando a Marlene» prioriza el interior y los pensamientos del personaje protagonista —Estefan—, haciendo que nosotros mismos pasemos a estar dentro de su mente. Iremos descubriendo su realidad personaje al mismo tiempo que él lo va haciendo, de modo que en ningún momento tendremos ninguna información que él no tenga. Veremos de lleno las motivaciones y la realidad que lo envuelven, pudiendo de esta manera analizar por completo sus acciones.

¿Considera la esquizofrenia la protagonista real de su historia?
La esquizofrenia es solo uno de los síntomas de la realidad de Estefan. Es cierto que en algunos momentos cobra un protagonismo fundamental, es más un condicionante que un personaje. Si Estefan no estuviera enfermo, su realidad sería por completo diferente, con lo cual la historia de «Esperando a Marlene» habría sido opuesta —o casi— a la actual.

¿Por qué se decantó por esta enfermedad mental?
No fue una elección. En ningún momento me planteé qué tipo de enfermedad debía tener. Al plantear el personaje y sus circunstancias personales, la enfermedad que surgía de toda sus vivencias era la esquizofrenia. Además de esquizofrenia, debo añadir que Estefan tiene varios traumas infantiles que han marcado su comportamiento a lo largo de su vida. Son estos traumas los que lo han llevado a cometer aquel acto que hizo aparecer el brote esquizofrénico. No por la esquizofrenia causó su desgracia, sino que su desgracia causó su esquizofrenia.

¿Cree que la sociedad actual continúa enrocada en la estigmatización de la enfermedad?
Por desgracia, no es la única enfermedad que se encuentra estigmatizada. Como enfermedad es tratable, de modo que no habría que señalarla tanto. Me temo que el gran problema es el desconocimiento general. No solo sobre las enfermedades mentales. El desconocimiento y la consabida frase «si quiere puede» complican mucho la situación de la gente que padece enfermedades psicológicas. Cuando alguien sufre ansiedad o depresión es típico oír «parece que te gusta estar triste», «estás así porque quieres» y cosas similares. Esto ocurre también con la esquizofrenia: existe un nivel de empatía muy bajo con el enfermo. Independientemente de la historia personal de cada uno, la esquizofrenia tortura al enfermo haciendo que no pueda confiar ni siquiera en sí mismo.

Cuando se planteó escribir Esperando a Marlene, ¿se marcó algún objetivo de carácter social?
Mi principal objetivo con todo lo que escribo es intentar mover algo en la gente. Me gustaría que aquellos que lean mis obras puedan sacar algo de provecho de ellas y se replanteen diferentes situaciones. Esperando a Marlene nos muestra una situación de maltrato y violencia desde el punto de vista del maltratador, buscando que el lector conecte con la situación y pueda analizar todo lo ocurrido desde un punto de vista diferente. Este punto de vista hace que sintamos una amalgama de sentimientos contradictorios entre los cuales encontramos asco, ira, pena y compasión —no diré que sentimiento corresponde a cada personaje ya que eso debe descubrirlo el lector—. Si la novela consigue hacer que al menos una persona se replantee las situaciones y se conscience con lo que ocurre en una relación enferma, consideraré que he triunfado.

La novela enmaraña la esquizofrenia, la relación de pareja y la violencia de género. Según su punto de vista como escritora, ¿qué ofrecen al lector estas interrelaciones?
No se trata tanto de las interrelaciones de los diferentes elementos narrativos sino de las situaciones que transmiten. Es cierto que la esquizofrenia nos ayuda a intensificar las situaciones, de modo que los sentimientos que se generan son mucho más abruptos.

¿Qué fue lo más complicado para usted durante el proceso de narración?
Escribir todos los días. Eso fue lo más difícil. Si tengo un gran defecto es la falta de constancia, y para escribir una novela es algo muy necesario. Hubo días en los que incluso tuve que obligarme a escribir. No se trata de que no tuviera ganas de hacerlo o no me guste escribir, sino que estaba cansada por el trabajo y me costaba sentarme frente al teclado y continuar con el relato.

En su novela transmite la sensación de caos y confusión al lector. ¿Son ingredientes imprescindibles para Alex Vollmer para enganchar al lector?
No son tanto imprescindibles como útiles. En «Esperando a Marlene» ayudan a transmitir las sensaciones que tiene Estefan, con lo cual podemos avanzar por su historia al mismo ritmo que lo hace él.

¿Cree que la portada hace méritos a su historia?
Definitivamente sí. Laura —la diseñadora— hizo un gran trabajo. Me presentó inicialmente tres propuestas para la cubierta y al final hicimos una mezcla de los elementos de las tres. Es una gran diseñadora y quiero que siga haciendo las cubiertas de mis futuras novelas. Si alguien tiene interés en contactar con ella, os dejo su instagram:

https://www.instagram.com/l4ur4.rn/?hl=es

¿Y cómo llegó a la Editorial Samarcanda? ¿Fue su primera opción?
Sí, fue mi primera opción. Llegué a esta editorial a través de conocidos, y la verdad es que estoy muy contenta con el resultado.

¿Puede ir dirigida su historia hacia todos los públicos?
Puede ser leída por gente de cualquier edad —preferentemente jóvenes y adultos—, pero me temo que hace falta un poco de madurez y vivencias para poder comprender a fondo la historia. Si alguien aún no ha salido del mundo de rosas que suele ser la infancia, podría no entender lo que ocurre en el relato o incluso escandalizarse —y no es eso lo que busco—.

Y hablando de seguidores, ¿ha recibido comentarios acerca de su historia? ¿Podría compartir alguno de ellos? He recibido bastantes comentarios positivos, pero prefiero no compartirlos ya que me parece un acto un tanto presuntuoso. Solo diré que han quedado muy contentos y que les ha gustado mucho.

Aquellos lectores que no hayan leído todavía su novela y muestren interés, ¿cómo podrían adquirirla?
Además de poder pedirse en las librerías, pueden adquirirla por internet. A continuación dejo algunos de los enlaces:

El corte ingles: https://www.elcorteingles.es/

Libros.cc (este es el más recomendable si vives en la península ibérica):

https://libros.cc/Esperando-a-Marlene.htm

Amazon (físico e e-book):

https://www.amazon.es/

Sabemos que en estos momentos está inmersa en un nuevo proyecto, ¿podría adelantarnos algo sobre su próximo libro?
Ando inmersa en más de un proyecto, pero el principal de literatura adulta es una novela sobre la depresión. Se trata de la relación de una chica con depresión y un chico que la ama y que busca ayudarla en todo lo que pueda. Podríamos decir que es una historia totalmente opuesta a «Esperando a Marlene», pero al igual que esta, busca concienciar a la gente sobre la realidad que viven algunas personas.

Además de ello, de vez en cuando subo relatos cortos a mi página de Facebook. Así que estoy trabajando a tiempo completo. Me pueden encontrar en Fb en @AlexVollmerLibros

Y comenzando como escritora de libros infantiles, ¿por qué decide saltar a la escritura para adultos? ¿Volverá en un futuro a escribir para un público infantil o no lo contempla?
En ningún momento he abandonado la literatura infantil. De hecho ahora me encuentro inmersa en varios proyectos, dos de los cuales son para el público infantil y juvenil. EL infantil es un pequeño álbum ilustrado para antes de dormir (que espero acabar antes de navidades, aunque esto dependerá de cuánto lo procrastine) y el juvenil es una novela ambientada un un universo distópico.

Además, solemos preguntar sobre los gustos literarios. ¿Qué libro está leyendo actualmente? Y, ¿algún libro que recomendaría a los seguidores de De lectura Obligada?
Ahora estoy leyendo «El último encuentro» de Sándor Márai y cuando lo acabe comenzaré «Los hombres que no amaban a las mujeres» de Stieg Larsson.

Para recomendar tengo varios, dependiendo del género. En novela policíaca me gustan mucho «El frío anochecer de los espejos» de José Manuel García Otero y «El maldito orgullo de León Barcán» de Javier Jené Gaspar, además de la saga «El asesino de comparsistas» de Fernando Macías Grosso.

En novela psicológica recomiendo «Los padecientes» de Gabriel Rolón y «Cenzontle» de José Iglesias Blandón.

De ciencia ficción me gustó mucho «Solaris» (no recuerdo el autor).

Y de literatura más clásica mis favoritas son «El conde de Montecristo» y «Los miserables»

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Publicado el septiembre 15, 2018 en Entrevistas, España, Inicio y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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