‘De esperanza y soledades’ es la novela que nos presenta Pablo Puicercús

Una novela protagonizada por mujeres, en las que encontramos mucho del autor

foto PP¿Cómo surgió la idea que dio paso a De esperanza y soledades?
La novela nació con idea de ser un relato, pero se fue complicando tanto que la extensión y la trama están muy alejadas de lo que me pretendía inicialmente: hacer un catálogo de lo que lleva a una persona a hacer daño a otra, no por placer sino para experimentar algo que nunca ha experimentado. Un poco al estilo de Extraños en un tren.

¿Cuánto tiempo le llevó darle forma a aquella primera idea?
Soy, no sé si por desgracia o por fortuna, un escritor muy impulsivo que me dejo guiar por el texto y que cuando tengo claro lo que quiero contar soy incansable. He descubierto que, en mi caso, las obras muchas veces son las que me van pidiendo nuevos personajes, nuevas anécdotas e historias paralelas, diferentes visiones. Al ser un escritor tan impulsivo, la primera versión la tenía lista en unos cuatro o cinco meses, pero tardé el doble en el proceso de corrección que muchas veces me arrastra a cambiar capítulos, eliminar personajes o incluir nuevas ideas.

¿Qué fue lo más complicado del proceso?
Al tratarse de una historia lineal contada a través de los ojos de diferentes mujeres, tres de ellas de la misma familia, tenía que tener cuidado de no caer en incongruencias y contrasentidos al hablar de un mismo hogar o de los mismos recuerdos, pero desde diferentes prismas. Y luego tramar de unir todas las aventuras individuales de cada protagonista en un único texto que tuviera ritmo y sentido.

Cuente, brevemente, a nuestros lectores de qué trata esta novela.
La novela empieza con la llegada a Madrid desde el norte de Covadonga, una mujer en la que se mezclan la pasión por la escritura y la costumbre de imaginar o inventar biografías de la gente con la que se cruza por la vida.

De esta forma, un día observando los pisos humildes que hay frente a su casa, decide conjugar sus dos grandes pasiones y empieza a escribir un blog donde narrará las intimidades de sus vecinos, mitad ficción mitad verídico. Pero todo cambia cuando es testigo en los pisos de enfrente de un suceso trágico que dinamita todo lo que hay a su alrededor y que la pone en contacto con la familia de Lola.

Esta confluencia de Covadonga con los miembros de esta familia sirve para escarbar en la historia familiar, en sus inicios y el sacrificio de los padres, en la infancia y pubertad de las hijas, en las aspiraciones y miedos de cada uno de ellos, en los episodios individuales, y en la forma que cada uno ha llegado a este momento dramático de sus vidas.

¿Hay alguna razón por la que los personajes sean mayoritariamente mujeres?
La verdad es que no. No me lo cuestione hasta bien avanzada la obra, pero me sentí muy cómodo dando vida a estas mujeres tremendas tan fuertes como irreconciliables. Pero creo que el que sean hombres o mujeres no es relevante, sobre todo porque se habla de sentimientos que no tienen que ver con el género. Las vivencias de los personajes son un medio para profundizar en temas actuales como la violencia de género, la vulgarización del periodismo, la falta de expectativas para los jóvenes o la falta de comunicación.

Pero también trata, o sobre todo trata, de preocupaciones cotidianas como la brecha sentimental entre padres e hijos, las difíciles relaciones entre hermanos que se ven condenados a convivir pese a no tener nada en común, de la rutina que aplasta a los personajes, de degradación paulatina de los barrios, de la muerte de seres queridos y cómo nos enfrentamos a ella o la frustración por los proyectos inalcanzables. Estos sentimientos no tienen sexo

¿Alguien de su entorno se puede ver reflejado en esos personajes?
No lo creo. Por supuesto todos los personajes tienen algo de mí y de la gente que me rodea, incluso los más sórdidos. Mis familiares y amigos han encontrado detalles, giros y guiños evidentes, pero es que no me cabe en la cabeza que la literatura no sea un reflejo de la vida de los escritores. Es imposible no dejarse influir por ella.

También es importante en su obra un problema social que cada vez es mayor: la soledad en la que vive muchas personas. ¿Cómo afecta esta a sus personajes?
La soledad, de una u otra manera, es intangible a todos los personajes de la novela. De hecho, el libro rezuma soledad, tanto la soledad buscada como la impuesta: se habla de la soledad que acarrea la pérdida de alguien que nos ha acompañado gran parte de la vida o del aislamiento al que nos conduce, paradójicamente, la sociedad moderna del conocimiento, globalizada, ésta en la que todos parecemos interconectados, pero donde estamos más alejados que nunca. Se habla de la soledad en las grandes ciudades debido a esa deshumanización que nos hace sentir solos entre la multitud. Y también habla de la soledad arrogante que a veces nos imponemos por creernos superiores a los que nos rodean.

¿Hay elementos autobiográficos en las sensaciones y experiencias que relata en el libro?
Como decía antes, me resulta imposible separar mis vivencias y circunstancias a la hora de escribir. Los personajes tienen un poco de mí, de mi barrio, de mi pasado, de mis experiencias positivas y negativas, de mis espacios de soledad y de mis emociones. No sé si se puede narrar sin emocionarse, y para eso, nada mejor que echar mano de lo que te hizo vibrar alguna vez.

En la novela también encontraremos cierta metaliteratura, la protagonista tiene un sueño literario que la lleva a poner atención en todo lo que sucede a su alrededor. ¿Es la capacidad de observación fundamental para los escritores?
En mi caso lo es. Yo, como ella, también tengo la costumbre de inventar biografías entre la gente con la que me encuentro en el metro, en la cola del cine, en la consulta del dentista, en mi trabajo. Es un ejercicio deductivo muy entretenido e inspirador. Un escritor debe tener todos los sentidos alerta para captar las señales que vienen del exterior y que nos bombardean, tratando de separar la paja de lo realmente trascendente.

¿Qué cosas captan su atención o consiguen que se inspire para crear historias?
Para mi, arte es todo aquello que es capaz de generar ese sublime sentimiento primario de emoción. La literatura no es algo diferente. Me inspiro en las cosas que me mueven el corazón, que me hacen dudar. Últimamente mis padres me generan muchos sentimientos que trato de plasmar, algo que no me ocurría de joven: su callada sabiduría, su sufrimiento y sacrificio, su paciencia. También cosas cotidianas como la muerte, la injusticia, la pasión, la ignorancia.

A nosotros también nos gusta destacar la labor de quienes se encargan de crear las portadas, en algunas ocasiones razón del éxito de muchos libros. ¿Cómo se eligió la imagen de su portada?
En este caso fue el editor quien se encargó de ella. Yo sugerí una imagen de alguna calle de Madrid, de algún barrio, ya que se trata de una novela urbana. Finalmente, el editor me sugirió la imagen de una mujer a contraluz mirando por la ventana mientras sostiene una taza de café. Me pareció magnífica y que reflejaba a la perfección una parte fundamental de la novela.

También es importante tener un título sugerente. ¿Barajó algún otro? De ser así, ¿por qué optó por este?
Debe reconocer mi incompetencia para elegir títulos. Ni en mis relatos ni en mis novelas he sido nunca capaz de plasmar con una frase o unas pocas palabras su contenido. Barajé decenas de ellos, pero este, De esperanza y soledades, me lo sugirió mi mujer después de la primera lectura. Y, como en casi todo, creo que acertó de pleno. En dos palabras sintetiza toda la novela.

Por último, ¿qué razones daría a un lector que esté buscando lectura para elegir su novela?
Creo que es una novela actual, hermosa, donde cualquiera se puede ver reflejado y que trata de mover el corazón. A veces los temas que se tratan hacen que no sea cómoda ni onírica, aunque también deja espacio a la ternura y al humor, repleta de personajes maravillosos que no somos capaces de medir el tamaño de su propia felicidad mientras la estamos viviendo. Gente que a veces se empeñan en ser infelices pero que descubren la esperanza sin buscarla al doblar la esquina.

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Publicado el septiembre 17, 2018 en entrevista, Inicio, Novedades y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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