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Reseña: ‘Detrás de mi música’, de Israel Moreno

Un joven escritor andaluz al que recomendamos seguir ‘su música’

Por: Alberto Berenguer        Twitter: @tukoberenguer

Comenzamos esta reseña agradeciendo a cada uno de los escritores que nos envían a diario sus libros para leer, en especial aquellos que apuestan por la autoedición realizando un gran trabajo incluso después de acabar el proceso de escritura de la novela. Un trabajo arduo y muy comprometido el de dar a conocer la novela, promocionarla y difundirla por la red. Por ello, creo que la mejor manera de comenzar esta reseña es agradeciendo y pidiendo disculpas a aquellas personas que no hayan visto todavía la reseña de su libro en este blog. Poco a poco vamos leyendo la cantidad de historias que tenemos pendientes por leer como era el caso de esta novela.

81DhvxWoSgL._SL1500_Israel Moreno, uno de los autores de referencia de la llamada Generación Kindle, contactó con nosotros hace unos cuantos meses para ofrecernos su nueva historia, una comedia romántica combinada con la mejor música que desde un principio nos abrió el apetito por dos motivos: el cambio de género del autor, tras leer su primera novela Mañana es Halloween, y la portada de la novela que desde ya damos la enhorabuena a Alexia Jorques por su diseño y a Mika Villalba por las ilustraciones, ya que invita al lector más joven a que se decida a leer Detrás de mi música. Una portada joven, fresca y acogedora que no entendemos por qué fue posteriormente modificada.

Como bien indica el autor utrerano Israel Moreno su novela Detrás de mi música es la comedia romántica más gamberra del verano. Sus protagonistas, jóvenes andaluces pre-universitarios con ganas de comerse el mundo y llenos de sueños luchan, bajo sus propias inseguridades y el escaso apoyo vecinal, por hacerse un hueco en el mundo de la música y sobre todo alcanzar el éxito. Tres amigos de toda la vida, Izan, Jaime y Vicente, forman un grupo de música llamado Utopía Factory junto al nocivo batería Paquito. Sin duda el carácter tan jovial, radical y directo de cada uno de ellos aporta la gran esencia de esta novela. Una historia que llega a despertar sentimientos variopintos en los lectores, pasando por la nostalgia, la emotividad y la reflexión hasta incluso alcanzar la carcajada con la desfachatez y el descaro de los protagonistas, en especial de Jaime. Un personaje con el que he conectado mucho y con el que me he reído bastante, algo que se agradece mucho en esta época estival. También, el uso de motes tan originales y graciosos es un punto extra a la historia. Lee el resto de esta entrada

Reseña: “El arte de la Autodestrucción”, de Ramiro Lapiedra

Ramiro Lapiedra ‘se desnuda’ en cuerpo y alma a través de 42 relatos cortos

Por: Alberto Berenguer     Twitter: @tukoberenguer

Portada del libro

Portada del libro

« ¿Qué espero con el tercer libro publicado? Llegar a la gente, nada más.» Así concluye la entrevista realizada a Ramiro Lapiedra por parte de la Editorial Luhu. Al menos, conmigo, su objetivo se ha cumplido. Un libro que a priori nunca me hubiese acercado a él por mis propias preferencias como lector, pero que tras su lectura me lamento de haber prejuzgado. Pues sí, caí de nuevo en los llamados prejuicios al leer la sinopsis y el nombre del autor.

El arte de la Autodestrucción es un libro psicológico y emocional autobiográfico poco convencional que te hace reflexionar sobre la crudeza y el poder de las adicciones sobre la mente y el cuerpo del ser humano. Y no hablo simplemente del alcohol o la coca, sino los problemas que pueden suponer la adicción al sexo o la certeza alimentada y continuada de tu propia destrucción físico-mental. Sin duda, algo a destacar de los relatos de Ramiro Lapiedra es su sinceridad que une a una narración sin tapujos y sin cortesías; un aspecto que el lector agradecerá a lo largo de las doscientas cincuenta y dos páginas aunque a veces resulten ciertas escenas hasta vomitivas. Es de valorar que el autor se haya abierto en canal recordando vivencias incómodas y relatando determinados temas que quizás no haya superado todavía. Un libro que no busca la polémica, simplemente ser leído.

Poco a poco el lector consigue empatizar con el protagonista, el propio Ramiro Lapiedra, a causa de la sentimentalidad, crudeza y realidad de su vida, siendo uno de los puntos clave de la historia. Por ejemplo, el autor muestra su lado más sentimental en el relato “Recuerdos: Infancia, adolescencia, familia” narrando su época de estudiante, los pilares en su familia y sus inicios de líos de faldas o el amor que siente hacia su esposa; pero también podemos ver su lado más reivindicativo criticando la absoluta falta de infraestructura del cine X cuyos guiones son realmente malos, la hipocresía de la televisión actual o incluso opina sobre una nueva generación de actores españoles que dejan mucho que desear en sus interpretaciones. Tal es así, que extraigo la siguiente pregunta que lanza Ramiro Lapiedra en el relato “Ramiro se caga en el cine X y en el cine convencional”: ¿Nos dedicamos a jugar a los cameítos o pretendemos ser serios, hacer cine, arte o como mínimo entretener?

Ramiro Lapiedra Gutierrez

Ramiro Lapiedra Gutierrez

Como he comentado anteriormente la narración es directa, coloquial y cruda, removiendo persistentemente los sentimientos del lector. Tal es así, que en ningún momento encontrarás que el autor se va por las ramas, llamando a todo por su nombre. Por esa razón, considero que es un libro de extremos que no dejará a nadie indiferente, para bien o para mal. Habrá lectores que se engancharán, no a la coca y al porno, sino a las vivencias de ‘Ramirín’ desde la primera página y otros que decidirán abandonar la lectura. Si os sirve de algo, no soy lector habitual de este género que lo han calificado como “realismo sucio”, pero confieso que lo he leído en dos días y que en ciertos momentos he reído por situaciones realmente absurdas y extravagantes, en otras he flipado literalmente o he tenido incluso arcadas y en otras me he empalmado por escenas morbosas e incluso pornográficas (no recomiendo leerlo en transportes públicos por propia experiencia). Además, me gustaría recalcar que el 85% de los relatos pueden dañar la sensibilidad de algún lector, sobre todo aquél que haya pasado por situaciones similares. No olvidemos que las drogas y el alcohol tienen también una gran presencia en el libro.

Si hay algo que me ha impactado realmente del libro El arte de la Autodestrucción es que alguien pueda vivir al límite y esa sea su forma de vida; yo no se vivir así, ni quiero comprobarlo. Un libro que recomendaría para los más atrevidos que deseen indagar nuevos géneros y derribar estereotipos.

Reseña: ‘La última raya’, de Javier Jorge

Simulemos ejercer la psicología con La última raya, una novela de extremos poco convencional

Por: Alberto Berenguer    Twitter: @tukoberenguer

Portada de la novela

Portada de la novela

El escritor badalonés Javier Jorge, ha alcanzado con creces los objetivos previos que se plantearía cuando decidió escribir y publicar La última raya. No es algo habitual embelesar a más de 50.000 lectores con tu primer libro, ni tampoco convertirse en la novela autoeditada en formato papel más vendida de los últimos 30 años en España. La empatía a causa de la sentimentalidad, crudeza y realidad de la vida del protagonista, consigue el reclamo del lector siendo uno de los puntos clave de la historia.

La última raya es una novela emocional y compleja de analizar, porque consigue involucrar y desorientar al lector en la constante agonía existencial del protagonista, Rubén. Una historia psicológica que desde el inicio queda patente la brutalidad del manuscrito «Aspiro fuerte. La coca me entra del tirón. Me llega hasta el fondo del alma.», y trastoca cada una de las ideas preconcebidas a lo largo de las páginas. Además, algo a destacar por su complejidad, es que cultiva opiniones muy personales y dispares entre lectores, pues es algo que ha favorecido las interacciones y ha despertado la curiosidad por crear una opinión propia. Sólo hay que leer algunas reseñas u opiniones que podemos encontrar en la red «Fantástico libro. No me ha durado ni 3 días.» o «De las veces que más rápido he abandonado un libro.», para darse cuenta de la particularidad y complejidad que envuelve La última raya.

Entiendo que haya lectores que no consigan conectar con Rubén, un periodista de crónica social que trabaja para una agencia de televisión de prensa rosa. Y no por este hecho, sino por la rutina existencial en la que se ve envuelto junto al sexo y a la droga. Follar y esnifar son el pan de cada día y su único refugio, junto a su dormitorio. Entiendo esa perspectiva porque al principio me resultó hasta cargante su personalidad y su forma de hablar, pero debemos interpretar la realidad que ha querido plasmar el autor. Un personaje que necesita urgentemente de ayuda profesional porque tiene hundida su autoestima, se considera fracasado en sus ideas de futuro y sobre todo decepcionado en el amor. En definitiva, una persona que no está realmente en sus cabales.

Como he comentado anteriormente, el protagonista de la novela se codea día a día con artistas y personajes del mundo del famoseo. De esta manera vincula la realidad del autor a la de Rubén, tras más de 15 años dedicado a la crónica de sociedad en diferentes medios de comunicación, así como sus tres años de reportero en el programa “Aquí hay tomate”, teniendo Isabel Pantoja una importante presencia en su novela La última raya. También hace referencia a escritores de la talla del brasileño Paulo Coelho, a cantantes como Sabina, a futbolistas como Roberto Carlos o actrices del porno como Celia Blanco.

Javier Jorge hace referencia en su novela a otros temas sociales y personales como pueden ser los placeres de la masturbación, tanto masculina como femenina, los “despistes” del uso del condón como método anticonceptivo y de prevención de enfermedades sexuales, el consumo de alcohol, la homosexualidad y la prostitución desde dos perspectivas diferentes, una legalizada y la otra ilegal.

Otro aspecto destacable es la narración directa, coloquial y cruda, removiendo persistentemente los sentimientos del lector y los párrafos extensos enumerando uno a uno los hechos del propio protagonista. Tal es así, que el lector entrará en la mente, en el corazón y en las vísceras de Rubén desde la primera línea. En ningún momento encontrarás que el autor se va por las ramas, llamando a todo por su nombre. Confieso que en ciertos momentos he reído por situaciones que me han pasado y en otras he flipado. Si hay algo que no me ha gustado de la narración han sido en ocasiones los diálogos. Ese “y yo” o “y ella”, por ejemplo, para hacer referencia a distintos personajes dentro de una misma conversación y párrafo, lo veo que en vez de agilizar la lectura, la ralentiza. Incluso, alguna falta ortográfica para mejorar en próximas revisiones. Me hubiese gustado conocer más a Angie, exnovia de Rubén, y no quedarme solo en descripciones físicas. Quizá, podrá el escritor jugar con nuestra o mi curiosidad en un próximo trabajo.

Para concluir, recomiendo adentrarse en la lectura de la novela desde el perfil del protagonista, no en el nuestro propio. Intentar entenderle, no juzgarle. Como si tuviese carne y hueso, y fuese nuestro amigo. Así conseguirá el lector disfrutar más y entenderle mejor. Simulemos ejercer la psicología con La última raya.

Pd: Algún lector no ha podido acabar la lectura por la crudeza de la historia al revivir hechos comunes con el protagonista. Esa es la clave de la novela: hacerte sentir.

Sirkka Ports sobre “El Octavo Sacerdote”: “Es una novela oscura, que te traslada a vivir escenas terribles”

DibujoTras “Nota de suicidio”, que sigue cosechando éxitos en Amazon, Sirkka Ports vuelve a la literatura de terror con “El Octavo Sacerdote”.  En esta novela somos testigos de cómo Elsa, una joven de buena familia, cae en el mundo de las drogas. Bajo la influencia de estas sustancias será llevada a una fiesta en un ático de Madrid, donde el sexo y las drogas se unen para celebrar un ritual satánico que tendrá graves consecuencias para Elsa. Una vez en casa el comportamiento de Elsa cambia, y lo que parece que son las consecuencias de una desintoxicación resultará ser una posesión demoníaca. El padre Sebastián será el elegido para combatir al demonio que ha poseído a Elsa.  

Por: Marta Juan  @martajuan

“El octavo sacerdote” ha sido definido como “un viaje por los pecados del hombre”. ¿Cómo resumiría su última novela?
Es una novela muy intensa, oscura, que te traslada a vivir escenas terribles. Es original, sorprenderá a quienes esperen leer en ella el típico exorcismo que vemos en los cines, mi “Octavo Sacerdote” nos ofrece mucho más. Hay una subtrama muy interesante que le aporta, a mi parecer un ingrediente fundamental, el suspense. El mejor resumen es sin duda leer su sinopsis, me costó mucho escribirla sin desvelar ninguna sorpresa o giro argumental, y en ella se pueden intuir los múltiples elementos que conforman la novela.

En esta historia se entremezclan varios temas: drogas, posesiones demoníacas… ¿cómo surgió la idea de escribir esta historia?
Es una buena pregunta, porque efectivamente se entremezclan muchos temas escabrosos en el libro. Mi intención era escribir un relato corto sobre Elsa, la protagonista, contando las miserias que provoca padecer una adicción. En este caso concreto, una fuerte adicción a la heroína. Sin embargo, cuando terminé el relato quedó con un final abierto, misterioso, y me puse a pensar que iba a sucederle a Elsa ahora…

Me dejé llevar por la imaginación y acabé urdiendo la trama de la novela con detalle y dándole un argumento que para nada esperaba en un principio.

Es curioso, pero sin pretenderlo, abordo tres rituales diferentes en el libro…el ritual de Elsa al drogarse, el ritual seguido en las denominadas “fiestas satánicas”, y finalmente, el ritual del exorcismo.

Los lectores de “El octavo sacerdote” no son los únicos que han sentido terror con este libro, ya que al parecer el proceso de creación de “El octavo sacerdote” no ha sido muy tranquilo. Pesadillas, terrores nocturnos, sucesos inexplicables…. ¿Qué es exactamente lo que le pasó?
Veo que estáis bien informadas…pues sí. El proceso de creación ha sido algo duro, no por falta de inspiración, que puedo decir, sinceramente, que no me ha faltado escribiendo esta novela. Sino, por las consecuencias que padecía en primera persona cuando terminaba de narrar ciertas escenas del libro. El terror no se quedaba guardado en el disco duro de mi ordenador…me lo llevaba detrás. He padecido esa terrible sensación de sentir que no estaba sola… que alguien me observaba, y claro, al acostarme, eran continuas pesadillas. El miedo es gratis, dicen que cada uno se coge el que quiere, ¿no? Pues digamos que yo me cogí mucho.

Como sucesos “extraños” han sido dos, os contaré aquí uno de ellos. Al contarle a mi madre lo mal que lo estaba pasando, me cedió un rosario a modo de “protección”. Tras llevarlo tres días puesto me lo tuve que quitar, por una reacción alérgica en el cuello. Hasta ahí, todo normal, ya que me ha sucedido otras veces con collares o bisutería…no me extrañé. Decidí devolvérselo a mi madre y lo guardé con sumo cuidado en un bolsillo exterior del bolso. Al sacarlo, me encontré con la sorpresa de que el rosario estaba totalmente destrozado, desintegrado sería la palabra exacta. Las cuentas estaban todas sueltas y esparcidas por el forro de mi bolso, no pude entender qué había pasado… que se rompiera tan salvajemente no tiene explicación alguna. En mi blog, desvelo el otro suceso, quien quiera conocerlo puede pasarse por allí.

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