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Juan Carlos Herranz: “Un autor que no se moje es como un café descafeinado”

Analizamos con el autor madrileño su larga trayectoria literaria quien anuncia su 2º volumen de la trilogía Renacer (III Premio Alfahar 2003) para el mes de octubre y su 4º libro inédito en inglés

Por: Alberto Berenguer       Twitter: @tukoberenguer

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El autor madrileño Juan Carlos Herranz

Se define como autor de denuncia social. Para aquellos lectores que no conozcan a Juan Carlos Herranz, ¿en qué injusticias suele centrarse?
El respeto a la vida marca toda mi trayectoria literaria. Cada vez que me enfrento a un folio en blanco recuerdo valores como tolerancia, honestidad o altruismo y cualquier injusticia que atente contra ellos se transforma, ipso facto, en mi objetivo y el de mi pluma. Me preocupa de manera especial la pederastia, la violencia de género o la homofobia pero no me tiembla el pulso cuando señalo cualquier tipo de injusticia social. No soporto el sufrimiento gratuito. Las personas estamos preparadas para sufrir un desgaste físico o mental debido al trabajo o sobreesfuerzo pero no por la maldad de quienes considero meros despojos humanos.

¿Suelen los lectores ponerse en contacto con usted para denunciar socialmente casos actuales?
No concibo una trayectoria de tintes solidarios sin que exista comunicación fluida con los lectores que, por supuesto, no dejan de ser mi fuente de inspiración. Las personas que contactan conmigo saben que tienen mi apoyo. El humilde pero constante respaldo de un semejante inconformista y luchador.

¿Recuerda alguno con mayor frustración?
Recordar con frustración todas las situaciones de las que tengo conocimiento, no me resulta insólito. Me duele en el alma que existan víctimas de una sociedad consumista, egoísta e hipócrita cuyo poder es capaz de silenciar hasta medios de comunicación en todo el mundo. ¿Qué causa mayor frustración? ¿Un niño violado por un pederasta inmune de cumplir condena o una mujer árabe endemoniada por quienes se creen dueños del mundo? En cualquier caso, ese dolor que siento alimenta mis ganas de seguir batallando por un mundo más justo y solidario. Reconozco que lo hago sacando dientes pero es que ya no vale poner la mejilla. Dios nos pidió que fuésemos buenas personas no que caminásemos por el sendero de los necios. Lee el resto de esta entrada

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