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Los libros sobre Memoria Histórica atraen a lectores no habituales

El escritor y periodista madrileño Rafael Torres fue uno de los primeros en investigar sobre la Guerra Civil  y posterior dictadura. Lo hace persiguiendo la verdad, aunque como republicano le duela lo que descubre.

Fuente: El Mundo

Preparando la entrevista he leído que algunos le consideran precursor del movimiento por la Memoria Histórica. Sin embargo, usted lo niega. Por lo tanto, en su opinión, ¿cómo surgió dicho movimiento?
Creo que no se trató ni se trata de ningún movimiento, sino de una necesidad colectiva, la de conocer verdaderamente qué pasó por medio de los testimonios de los protagonistas y de las víctimas del drama de la Guerra de España. Se les había silenciado durante décadas, y si a esos ancianos se les hubiera seguido privando del derecho a recordar, a expresarse, a transmitir a las generaciones siguientes sus experiencias, la Historia habría quedado, tal y como pretendió el franquismo y se quiso durante la Transición, demediada para siempre.

Y, ¿cómo llegó usted al movimiento por la recuperación de la memoria histórica?
Yo no llegué de ninguna manera. Soy madrileño, español, persona, y eso ya sería suficiente para querer saber, para necesitar saber en qué consiste eso, de dónde viene uno, a donde nos llevaron… Pero es que, además, soy escritor, y periodista, y  mis deberes cívicos y profesionales, así como mi insaciable curiosidad y el respeto debido a mis mayores, a mi patria y a la verdad, me condujeron a investigar, a escribir y a divulgar lo que tan malamente se había investigado, escrito y divulgado hasta la fecha sobre los horrores de aquella Guerra, sobre sus verdugos y sobre sus víctimas.

Una de las quejas más comunes de los historiadores en España es el difícil acceso a los archivos. ¿Es más fácil cuando ya se tiene una reputación como investigador?
Nunca ha sido fácil para nadie. De una parte, por la voluntad del régimen de no facilitar el acceso a los archivos que pudieran contener información indeseada,y  de otra, por la destrucción, dispersión, abandono y desorden de dichos espacios documentales Pero el archivo fundamental, el de la palabra, el de la memoria, estaba ahí, el de los testimonios de quienes vivieron y conocieron de primerísima mano aquella tragedia.

Desaparecidos de la guerra de España habla de la violencia de los 2 bandos. Sin embargo, un bando y otro niegan el papel de víctimas entre el adversario. ¿Se superará alguna vez esta negación?
Desaparecidos de la Guerra de España fue una primera aproximación al terrible fenómeno de las desapariciones durante la represión en ambas zonas, muy superior, en una proporción de tres a uno, en la sublevada, donde el extrerminio del adversario se organizó de manera oficial y sistemática.  Pero también quise hablar de algo sobre lo que se sabía muy poco: los desaparecidos en combate, los hospitales de campaña, la huida de Málaga en la que desaparecieron unas cinco mil personas. Y, claro, los paseos, las “sacas”… Tras la Guerra, los vencedores buscaron a sus desaparecidos, los hallaron en la mayoría de los casos, auxiliaron a sus familias, persiguieron a sus verdugos, elevaron monolitos y memoriales, sus nombres se fijaron en los portadas de las iglesias, se honró, en fin, su memoria. Nada de eso pudieron hacer los derrotados, pues no hubo piedad ni clemencia ni generosidad ninguna con el vencido, y cuando publiqué ese libro aún había unas cien mil personas “desaparecidas” en las cunetas, en los olivares y en las simas. Su familias les buscaban desde hacía 60 ó 70 años.

¿Cómo responden los lectores a libros como Desaparecidos de la guerra de España o Los náufragos del Stanbrook? Es decir, ¿hay gente interesada en estas obras o, como se dice desde la política, es algo desfasado que se trata de resucitar por revanchismo?
Es obvio que quien dice que el episodio más traumático de la historia de España, y cuya memoria se cerró en falso, o sea, por decreto, no importa a la gente, es que no quiere que a a la gente le importe. Sus motivos tendrán. Y el que ve revanchismo en el uso de la memoria, de la libertad, del consuelo, de la cauterización de las heridas y de los derechos más elementales, como es el de enterrar dignamente a los muertos, se retrata y retrata su alma perfectamente. Lee el resto de esta entrada

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