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‘Videojugarse la vida’, la ópera prima de Daniel Cotta, rompe los moldes de la novela clásica

Tramas inverosímiles y humor son las características de la obra de este profesor de Lengua y Literatura

Por: Tania J. Baeza

Fuente: Lecturalia

Fuente: Lecturalia

Comenzó  su carrera literaria, a nivel público, ganando el accésit en el Certamen de Poesía de Humor Jara Carrillo 2003. ¿Qué nos puede contar de la obra que presentó al certamen?
Se trataba de una obra satírica. Se llamaba Consejos del Tío Sam a su sobrino y era una crítica al imperialismo de Estados Unidos, que en aquellos días vivía su máxima efervescencia en la Segunda Guerra de Irak. Resulta paradójico que en Videojugarse la vida haya una escena que se burla precisamente de la manida costumbre de criticar el imperialismo yanqui; y es que no hay nada más constructivo que reírse de uno mismo.

Desde entonces ha dado el salto a la novela, ¿qué le impulsó a tomar esta decisión?
Como devorador de libros, me considero omnívoro; siempre me ha gustado probar todos los sabores literarios: la intimidad del poema, la humanidad del teatro, la totalidad del relato… Como escritor, también soy curioso y me gusta experimentar. A fin de cuentas, el poeta y el novelista paren hijos semejantes: mundos que no existen. El poeta los crea frágiles y cerrados como pompas de jabón, y el novelista crea universos completos y en expansión continua.

Dicho salto, ¿implica el abandono de la poesía?
Ni mucho menos. Ya he dicho lo hermanas que son la poesía y la novela. De hecho, en Videojugarse la vida no falta de vez en cuando un rincón para un poemita burlón y desenfadado que le dé algo de pique y sabor al canto monódico de la prosa.

Su novela, Videojugarse la vida, no sigue los cánones clásicos de las novelas que se han publicado hasta ahora. ¿Qué le llevó a romper unas reglas establecidas desde hace décadas?
Aunque suene contradictorio, la inspiración para esta novela tan fuera de lo común viene de los clásicos más consagrados, si bien clásicos que cultivaron una narrativa poco convencional, como son el Dante de la Divina Comedia y el Quevedo de los Sueños. Al igual que en esas obras, la narración de Videojugarse la vida es un relato alucinado y grotesco en que un extraterrestre peregrina por nuestro mundo guiado por esperpénticos cicerones. En su periplo descubre la anormalidad de lo que nosotros consideramos normal y desenmascara el surrealismo escondido en lo que llamamos rutina, en lo que llamamos racional. Lee el resto de esta entrada