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Reseña: ‘Trinos en el jardín: Álbum de canciones infantiles’, de Marta de Arévalo

La mirada poética y el profesionalismo de Marta de Arévalo nos conectan con la esencia para seguir creyendo en este mundo

Por: Marisa Avogadro Thomé. Periodista – Escritora

uruguay

Portada del ebook

Comencé a leer el libro “Trinos en el jardín: Álbum de canciones infantiles”, a pasar una hoja tras otra y como si hubiésemos dicho las palabras mágicas de un hada, de pronto me encontré en un paraíso formado de trinos, sonidos, colores y aromas.

   La experta pluma de la escritora uruguaya Marta de Arévalo lo había logrado nuevamente con “Trinos en el jardín. Álbum de canciones para niños”. Nos llevó a un lugar especial donde la ternura, la ilusión, la solidaridad y el amor, son los habitantes habituales. Donde toman forma, esencia y presencia los animalitos, las mariposas, las abejas, los arroyitos: “Juegan la nube/ y el arroyito./ Ella es princesa/ y él, espejito.”

   “Trinos en el jardín” está editado por Ediciones B.L.A.N.C.O  de Uruguay, con la ilustración de tapa a cargo de la autora; contiene 42 páginas y también están a disposición las partituras de las canciones, ya que ha sido musicalizadas.

    Este libro nos sorprende con canciones que son poesía. Con sus rimas cantarinas: “Un jilguero le cantaba/ a una niña en un nogal/ y una rosa que le oía/ deliraba en el rosal.”

    Se unen las nanas, las estrellitas y “Todos los niños del mundo” encuentran un espacio donde se pueden expresar: “Los niños de todo el mundo/ piden tiempos de amistad./ El amor es risa y canto,/ pan, cultura y libertad.”

   La autora, con un lenguaje claro, colorido, poético, nos recrea la naturaleza vibrante de las tierras uruguayas y desde las canciones, se aprende de árboles autóctonos, países, canciones de cuna, en definitiva, se conoce la cultura: “Tal vez esté ya muy alto/ jugando con un sabiá/ mientras se hamaca en las ramas/ de algún recio ñandubay.”

    En las canciones figuran: Trinos en el jardín;Nana de los angelitos; Nana para un niño miedoso; Tres estrellitas; Sol y arroyito; Un robo; La cenicienta de las flores; La casita vacía; Pulgarcito astronauta; El pequeño soñador;  El niño cazador; Canto del niño oriental; El lucero y Tengo diez canciones:

   Niños y niñas, adultos que conservan una mirada ingenua y transparente, damos la bienvenida a “Trinos en el jardín” y agradecemos a Marta de Arévalo, por brindarnos la posibilidad de conectarnos desde su mirada poética y el profesionalismo de sus escritos, con la magia necesaria para creer que este mundo sigue siendo un buen lugar para vivir y convivir.

   Compartimos unos versos que podrán leer completos en el libro que la autora ha brindado para que se pueda descargar de modo gratis desde esta publicación:

SOL Y ARROYITO

Cintura en agua

tiene la villa.

Va un arroyito

con fresca prisa.

Resalta el verde

junco en la orilla.

sonríen flores

de manzanilla.

El aire besa

el agua y riza

la cinta móvil

en maravilla.( seguir leyendo en el texto, página 20)

    Marta de Arévalo es una reconocida escritora uruguaya que ha publicado narrativa y una treintena de títulos de poesía. Y para niños: Nanas y VillancicosMariposas, Trinos en el jardín (poesía), El Tamaño del mundo, Leyenda del clavel del aire (narrativa), entre otros.

    Algunos de sus libros han sido publicados por editoriales de Montevideo, Madrid, México y Paris. Su obra aparece en bibliotecas y universidades de Estados Unidos, Europa e Hispanoamérica, y en más de 20 antologías internacionales, así como en Internet.

   En 1988 fundó el Grupo Cultural BLANCO declarado de Interés Cultural por el Ministerio de Educación y Cultura en 2007.

    Premiada tanto en su país natal como en el exterior, referimos en esta columna algunas de las distinciones recibidas: Premios del Ministerio de Educación y Cultura, Uruguay, en 1975, 1981, 1982 y 1992. De la Intendencia Municipal de Montevideo en el bienio 1981-1982. Palma Académica al Mérito de la Academia Internazionale di Pontzen, Italia, 1992. “Premio José Vasconcelos “de México en 1994. En el 2000, recibió por su obra completa, el “Premio Internacional de Literatura Latinoamericana y del Caribe “Gabriela Mistral”, que otorga la Asociatión Côté-femmes, de Paris, a escritoras en lengua española con una obra valiosa en cualquier género literario.

    Los interesados en comunicarse con Marta de Arévalo pueden escribir a: mfdearevalo@hotmail.com

Podéis descargar GRATIS el libro en formato digital: MdeA.Trinos.v.2017.

     ¡Gracias Marta por tu generosidad y compartir tu libro con todos los lectores!

Reseña: ‘Una luz en el arcón’ de María García Marichal

La escritora uruguaya brinda nueve cuentos en su nuevo libro

Por: Marisa Avogadro Thomé. Periodista – Escritora

Tapa.MA.unaluz.julio.2016Eran días de sol, de uva que maduraba sin prisas, de agua dulce bajo los arrayanes y los sauces … Todas las tardes salíamos los tres – mis tíos y yo – caminando bajo la luz deslumbrante camino del río, que quedaba muy cerca si cruzábamos un sendero trazado por nuestros propios pasos…(pág. 36)

Este es un fragmento del cuento “Canela y azahar”, del libro Una luz en el arcón, de María García Marichal, de Uruguay, que va describiendo con pluma experta: situaciones, lugares, emociones.

Una luz en el arcón se publicó en el año 2015. Las imágenes estuvieron a cargo de Luisa Josefina García. El diseño interior y de portada es de la Téc. Karina Scalabrini. Fue editado en la Editorial Sudestada de Montevideo, Uruguay y brinda nueve cuentos a través de 85 páginas.

Integran este libro los siguientes cuentos: “El hombre del canasto”; “Frente al jardín”; “Un perfume olvidado”; “Canela y azahar”; “Inesperado”; “Isadora”; “Olvidado sonido de la lluvia”; “Historia de Año Nuevo” y “Desconcierto”.

La luz, una luz especial, la que se halla en el arcón, es la que irá conduciendo uno a uno cada relato. La sensibilidad de la autora para narrar, con tantos detalles, que sitúan al lector en el lugar. Crean y recrean una atmósfera, que se va mezclando con los recuerdos de los protagonistas de las historias, su intimidad y la geografía.

Cada cuento es un escenario de recuerdos que van y vienen al presente. Descripciones de olores, sabores, arbustos, el cielo, la luna. Un ejemplo de ello: “Tenía una gran ventana que daba a la sombra del parral del fondo, una mesa larga de madera lustrada con sus sillas de respaldo alto, un aparador que abarcaba toda una pared y la mesada de granito, ancha, espaciosa, que le permitía amasar y elaborar una salsa a un tiempo, sin que se viera limitada por el espacio” (pág. 35). Lee el resto de esta entrada

Reseña: “A la sed de los vientos – Alla sete dei venti”, de Gerardo Molina

Este libro recibió el primer premio “Dr. Alberto Manini Ríos” de la Asociación de Escritores del Interior (A.E.D.I) de Uruguay, a la mejor obra édita del año 2014

Por: Marisa Avogadro Thomé. Periodista – Escritora

Portada del libro

Portada del libro

Cuando pensamos en el viento, pensamos en el movimiento. Los vientos surcan los aires, a veces con una fuerza arrolladora. Otras, con la suavidad de una pluma, con la que se hace una caricia.

   A la sed de los vientos. Sonetos – Alla setre dei venti de Gerardo Molina; versión en español e italiano; ha sido traducida al italiano por Giuliana Balboni y Claudia Morettini. Este libro  recibió el primer premio “Dr. Alberto Manini Ríos” de la Asociación de Escritores del Interior (A.E.D.I) de Uruguay, a la mejor obra édita del año 2014.

   A la sed de los vientos es tal vez una alberca adonde ellos han ido a beber estos sonetos, para calmar su sed. Formado por más de cincuenta poemas, que dan una recorrida por paisajes geográficos y del espíritu.

    Desde “Mi verso”: No podréis desterrar de mis cantares/vosotros que os decís de pensamiento/el néctar dulce de mi sentimiento,/la savia de mis musas estelares (pág. 19), que integra la primera parte llamada: Mis primeros sonetos; llegamos a Campo, y allí “La siesta”, “El mate amargo”, “La libertad”, “El rancho”, nos harán encontrar con un paisaje típico rioplatense. La siesta es la hora del descanso y Molina dice: “La siesta”: Es la hora caliente de la siesta./Es la hora sin prisa del estío./Un viejo arado sobre el labradío/improvisa un atril para la orquesta/ que el bullicio sin par de la floresta/llevó, de árbol en árbol, al bajío./Sobre un recodo verdeante y umbrío/ el mísero ganado se recuesta… (pág.35).

     El autor nos va describiendo y haciendo sentir su tierra. Los vientos de los sonetos siguen ahondando en rimas y la bebida típica de estas tierras se hace presente con “El mate amargo” que mezcla sus sabores con la magia de su pluma: ¡Qué dulzura sin par la del amargo!/Para gustar su líquida fortuna, /atesorar su redondez de luna, /sus estrellas dormidas, hay un largo/ camino de experiencia y sin embargo/igual se brinda, límpido como una/cantarina fragancia de laguna/ ¡Qué dulzura sin par la del amargo!… (pág43)

    Seguimos surcando el cielo, viajando por aires suaves y a veces remolinos internos. Entramos en la tercera parte: Homenajes, donde recuerda a su país natal, la bandera, parte de la historia. Sigue luego la cuarta parte: De pueblos y ciudades para llegar a la quinta, Paisajeamor.

    Allí, todos se dan cita: los vientos del amor; de la adolescencia, los olvidos, “La ausencia habitada”: El Hado cuyo nombre es también Pena/apartó tu presencia de mis ojos/pero fundió tu alma con mi alma/en éxtasis de amor, inconmovible (pág. 137) para finalizar con “La Esperanza”.

   Paisajeamor calma la necesidad de beber de los vientos. Los nutre desde las profundidades del espíritu. Son vientos que por momentos arrecian en la tempestad. En otros, un bálsamo que alienta al encuentro. Y en todo tiempo, una poesía apasionada.

  En la sed de los vientos hemos recorrido situaciones, vivencias, amores, sinsabores. Los colores de su Uruguay natal. La pintura con palabras de su gente y sus vidas. Las metáforas que se abren paso desde las flores a la rebeldía. Poemas que trasuntan el sentir latinoamericano y ya, cuando el sol se oculta, nos despedimos con: “La noche” (pág. 91)

La noche:

Con tu magia le das a mi tristeza

repetida, su luz y su consuelo

en nido azul me vuelves la cabeza

y cubres de lirismo, mi desvelo.

Cuántas veces premiaste con largueza

al caminante que en su extraño duelo

encontró para su hambre de terneza

una cena de amor en cada cielo.

Zahorí: porque sabes que esta inquieta

emoción, alba de novia de la cima,

formó la rosa de espigado talle

que oprimí mi frente de poeta.

Que la arranqué, a tu influjo, y se hizo rima

bordada en la tiniebla de mi calle.

    Gerardo Molina nació en Los Cerrillos, Canelones, Uruguay. Es profesor de idioma español y ex directo de Liceos.  Escribe poesías, cuentos, ensayos, obras de teatro e historia. Por estos trabajos ha recibido diversos premios entre ellos fue distinguido como Caballero de la Poesía Latinoamericana en Rosario de Santa Fe (Argentina) en el 2003. Homenajeado por el Parlamento Nacional de Uruguay. Ha dictado conferencias y recitales de su poesía en su país natal, Argentina, Chile, Perú, Brasil, España, Francia e Italia.

Para comunicarse con el autor: gerardomolinacastrillo@gmail.com