Abigaíl Ailey: “Mis historias se centran en el realismo sucio gay”

El escritor de temática LGTB anuncia un libro de poesía como su nuevo proyecto literario

Por: Alberto Berenguer       Twitter: @tukoberenguer

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Portada de ‘Maldito Corazón’, de Abigaíl Ailey

Comenzamos esta entrevista hablando sobre las posibilidades reales de publicar una novela de temática LGTB con una editorial tradicional especializada. ¿Son prácticamente nulas? ¿Es por ello que decidió probar con la autoedición?
Llegar a la autoedición, y en una plataforma como Amazon, no es un camino que se recorra en dos días, y menos un viaje directo en avión, es un proceso con muchas escalas al que se alcanza por decantación cuando uno ha dedicado prácticamente su vida a escribir, e intenta hacerlo con ganas, y sueña con ver impresas esas palabras que logró sacarse con sudor de las entrañas. Es inevitable, lo prístino, que trate de hacerlo en alguna editorial al uso, de esas que estamos habituados a escuchar y cuyo nombre resuena en nuestra mente como el Olimpo de las letras, pero no todo es como uno quiere, y para subir esas cumbres se debe ganar algún premio o tener un palmarés que lo haga visible para tan grandes industrias y agencias, el cual, evidentemente, no es mi caso; aunque no dejara de golpear esas puertas de un modo u otro.

Acto seguido pruebas con editoras modestas y serias, de menos potencial económico pero algún prestigio, o intentas ganar un concurso auspiciado por ellas u otras de las grandes. En ambos casos se trata de escalar montañas todavía algo escarpadas, y tu destino depende en buena medida de la suerte. En nuestro caso de la mucha suerte, pues no cultivamos un tema y/o estilo por los que sea “cómodo” apostar, y tratándose de un autor desconocido que tiene bajo el brazo su opera prima, casi nadie querría atreverse a cobrar ese cheque, aun, en blanco y acreedor de ciertas suspicacias morales.

En la tercera o cuarta opción, te decantas por acudir a las pocas casas “históricas” cuyo perfil se presenta centrado en la temática LGTB; y acudes a ellas con optimismo, aunque la mayoría en estos momentos hace un buen tiempo que no edita nada nuevo, e incluso han dejado de lanzar concursos y premios con los que hallarían nuevos autores y posibilitarían cierto impacto mediático con que ganar visibilidad para su producción y los autores.

Y sucede el silencio como respuesta, o en el mejor de los casos una frase cortés, de dos líneas, asegurando la lectura de tu novela y dejando claro que por el momento están enfrascados en demasiados proyectos inmediatos. Algo que te invita a buscar otros caminos o a saber que tendrás que seguir limando tus textos infinitamente y mandándolos al cajón, para llegar a ser un clásico póstumo que nunca nadie quiso o pudo leer en su momento.

Todo da igual, entonces. Has sobrevivido cómo pudiste, o como te dejaron hacerlo. Lograr un título de Graduado, huir de gente que te quería llevar al infierno, acompañar a señores respetables y de paso, poner copas en un bar de alterne, maquillarte y subirte a un escenario tratando de ser tú, reencontrarte con el amor y perderlo (una y otra vez), de muchas maneras; no, definitivamente no han hecho nada fácil tu vida.

Supongo que para nadie lo haya sido; pero como ahora todo da igual, entonces, llegas finalmente ala opción menospreciada, al último recurso de quien pretende que lo lean: la autopublicación; y antes de pagarle a alguien por no hacer nada que no puedas hacer tú, antes de lanzarte con esa novela que llevas escribiendo años, toda tu vida; eliges algunos relatos que has ido desgranando en los espacios muertos, estructuras con ellos una serie de historias que subirás poco a poco a la plataforma que resulte más rentable en la medida que los vayas puliendo, hasta reunir los suficientes para conformar tu propio libro en papel.

Y ver que pasa…

¿Cree como otros escritores que las editoriales de gran talla nacional deberían apostar por la literatura gay y no quedar relegada a escasas editoriales especializadas de temática LGTB?
Soy de la idea de que esos emporios debieran apostar por la literatura y no exclusivamente por el mercado. Tienen un reto muy próximo y es que cada día van siendo menos útiles a los dos públicos que los sostienen: escritores y lectores. Y su negocio de esquilmar a ambos se va resintiendo paso a paso.

En el caso de la temática LGTB supongo que sus propuestas están determinadas por la demanda, y producen de acuerdo a sus macro-estadísticas de los lectores potenciales y reales que pueda tener un libro (producto cultural) determinado. Las casas especializadas tienen el reto de ser visibles, plurales y constantes; algo que no llevan tan bien cuando la realidad es que no existetampoco, dentro del colectivo, un público habituado a consumir literatura, un lector formado y consistente.

Por otra parte, y como dato curioso, muchas de ellas han abandonado el estatus de la editorial convencional (que imprime y produce sus propios libros, en e-book y en papel) optando por utilizar diferentes plataformas, cosa bastante encomiable y que de algún modo define hacia donde podría encaminarse el futuro de la industria editorial.

De cualquier modo, el compromiso total con la literatura de temática LGTB y la formación, y fidelización de lectores, debemos entender a quién corresponde y por qué.

En conversaciones con autores que narran historias románticas o eróticas gay confiesan que la mayoría de sus lectores son heterosexuales que se ven atraídos por propio morbo. ¿Le ha sucedido lo mismo? Si no es así, ¿le sorprendería?
No me ha sucedido, hasta ahora, pero no me sorprendería que fuese así, y es incluso muy probable. Existen múltiples referencias estadísticas y varias encuestas, se puede ver en muchos foros sobre el tema, que definen a la mujer heterosexual como el nicho donde más éxito cosechan estas historias.

Repito: hasta ahora, en mi caso, no ha sido así; al menos en cuanto a los comentarios que me han llegado por las redes sociales, que en la inmensa mayoría provienen de lectores gays, que también los hay, y muy críticos, por cierto. Claro, mis historias tampoco caben con exactitud dentro de lo que se entiende como romántica o erótica; más bien se trata de realismo sucio; gay, eso sí, por supuesto.

Su libro Maldito Corazón de la serie ‘Corazones para chicos tristes’ fue publicado en junio.  Los comentarios en Amazon han sido escasos, pero ¿cómo ha sido la respuesta de los lectores a través de las redes sociales? Y, ¿de sus compañeros literatos? ¿Recuerda con agrado algún comentario?
Ambos relatos de la serie ‘Corazones para chicos tristes’ fueron publicados en junio y apenas comencé a promocionarlos en las redes me han llegado algunas opiniones, unas estimulantes y halagüeñas, otras molestas e incendiarias (las menos, por suerte); como pasa en todo lo que nutre y sostiene la condición humana.

En la mayoría de los casos los lectores preguntan qué pasaráen los relatos siguientes, cuáles temas se van a tratar, si retomo algunos personajes, si aparecerán otras preferencias sexuales, cosas de ese tipo; pero sobre todo cuándo continúa la serie, cosa que implica un desafío enorme pues obliga a esforzarme y trabajar el doble, tratando que no se pierda el interés y subir la próxima historia cuanto antes.

Un lector, en particular de Miami y con una sinceridad especialmente bondadosa, me ha impresionado mucho por su lectura de ambos relatos, donde concede mayor importancia a las circunstancias y soledad que se proyectan en los personajes, a sus motivaciones implícitas, y no a la expresión que de ellas se hace durante lasdetalladas descripciones de los encuentros sexuales. Reconforta que al menos en algún lugar alguien haya comprendido de qué va el estilo y la intención de mis historias.

Tengo muy claro qué espero de los lectores, aunque no sepa qué puede venir desde quienes comparten el oficio, y se entienden colegas, ante los cuales solo me presento como lector. Soy de naturaleza particularmente tímida, y me cuesta mucho acercarme a los otros, sean estos quienes sean. Extiendo una actitud, me siento en algún lugar visible, y espero que la gente llegue y permita invitarle a un café: charlar.

Llevo poco tiempo mostrándome. Apenas unos días haciendo públicos mis relatos, dejándolos leer, como para que nadie repare en mi persona. Todavía nadie me ha encontrado ni ha pasado por allí, por aquellos rincones en donde suelo estar. Supongo que llegará el momento en que les interese llamarme, saber de mis escritos, que son lo mejor que soy y tengo para dar. Yo, mientras, escucho el viento, miro, leo sus libros,comento. Promociono algunos desde mis cuentas en las redes. Intento participar.

El protagonista de Maldito Corazón relata con pasión y descaro su encuentro con un ciclista. ¿Por qué decidió elegir el perfil de un ciclista? ¿Suele atraer sexualmente al género masculino?
La historia precisaba un elemento que fuera desbastador en la situación de agobio y penurias del protagonista. El narrador está presionado económicamente, necesita pagar el alquiler y anda buscando cualquier ayuda. Tiene en Chris una posibilidad y ha decidido abordarlo, pero entonces irrumpe en escena este tío cuya imagen despampanante, telúrica, desplaza de su mente por completo cualquier agobio y motiva en él una ensoñación de futuro, de consuelo o realización afectiva.

El ciclista es una epifanía romántica, la construcción idílica de un futuro que lo enamora y que minutos más tarde se diluye en la realidad y que pasa a ser una obsesión erótica por la que luchar. Es ciclista porque su figura permite apreciar sus atributos inmediatamente, crea una valoración positiva del ideal masculino al que ningún gay suele resistirse; aunque el narrador traduce esta atracción en su momento al plano idílico, para nada carnal. Y porque, como elemento narrativo, era lo más funcional; si la historia se desarrollara en una plaza sería un surfista, por ejemplo.

Todo esto responde por supuesto a la valorización de un canon estético-sexual de la cultura gay, no podemos tampoco huir de lo evidente, los tíos cachas predominan en la memoria estética del gay, es un arquetipo que tiene fijeza icónica en su imaginario.

Continuamos con el sexo más puro y salvaje porque esta historia contiene escenas explícitas de sexo entre hombres. ¿Le resultó complicado narrar estas escenas? ¿Sigue algún método para meterse en el papel?
No resulta complicado contar este tipo de escena cuando responde a lo más esencial del argumento que te propones, aunque no sea el sexo el verdadero asunto de la historia, sino la expresión de una serie de motivaciones que arrastran a los personajes a esta situación, ya sea por activa o por pasiva.

En estos relatos ambos narradores son colocados en un contexto que facilita, e impulsa, la concreción de estas escenas. Digamos que son tentados, seducidos por las circunstancias, y se dejan llevar, avanzan en ellas hasta un punto en el que no hay retorno y del que volver es casi imposible. No son tíos que estén haciendo siempre esto, simplemente son asumidos en el momento exacto en que les pasa. Son chicos tristes, solitarios, con ganas de ser felices, con necesidad de vivir y que tratan de aprovechar la oportunidad que se les presenta para hacerlo.

Yo me nutro de esa voracidad vital de los personajes y los dejo sentir, al tiempo que incorporo sensaciones que están archivadas en mi memoria y de las que hago partícipe al narrador, que lo nutren de una sensibilidad quizás menos morbosa, pero con un sentido más erótico. Así lo hago y me limito a construir la escena buscando un equilibrio entre lo poético y puramente gráfico; que para los lectores sea materia altamente masturbatoria, pues bien, es un “otro” componente de lo útil y placentera que puede ser la literatura.

Después publicó otra novela de temática homoerótica titulada Mucho Corazón. ¿Qué nos puede hablar de Gabriel?
Grabiel, que no Gabriel, es un catalizador de la historia, como el ciclista en Maldito Corazón, solo que su presencia en el argumento es más activa, digamos que hasta procaz. Es un adicto al sexo duro ylo ejerce de forma profesional, al tiempo que complementa su vida con el oficio de enfermero. Su principal motivación es disfrutar del dolor ajeno, producirlo, y ello lo excita.

En Mucho Corazón sus dos apariencias confluyen en un instante y quizás este hecho lo induzca a concebir una prolongación del mismo. El resto depende del lector, y de la lectura que haga del personaje, como se atreva a reconstruir su historia con los elementos que muestra el relato y los que se insinúan.

Quizás incluso vuelva a ser protagonista de algún otro relato… ya sé que a varios lectores de México le gustaría… ni idea de por qué han puesto tanto interés allí en su figura…

¿Encontrará el lector en ambos libros aspectos autobiográficos o cercanos a su círculo de amistades?
Entiendo la literatura como la expresión de una imagen plural que reproducen una serie de espejos desperdigados por el mundo. A unos el universo suele asomarse, y ellos reproducenhasta sus pensamientos, son muy hábiles. Otros muestran todo cuanto perciben, le importe o no a las personas ser mostradas. Alguno está en mi habitación; así que no puedo eximir absoluta responsabilidad con mi imaginación.

¿Ha conseguido con la serie ‘Corazones para chicos tristes’ los objetivos que se planteó a priori?
En cierto sentido sí, tratándose de una serie de relatos que tienen en común la vida de gente solitaria y triste, gente que busca el amor. Solo que aún no he publicado ni la mitad de la serie, que espero llegue a los siete relatos. Ya veremos qué pasa cuando estén terminados todos y conformen un libro en papel. Por ahora es un acicate, un desprenderme de algunas historias y desgranarlas en un sitio donde cualquiera las pueda recomponer. También está mi próximo proyecto que saldrá igualmente por Amazon, en e-book y papel al mismo tiempo.

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Libro de poesía, su nuevo proyecto literario

Recientemente ha anunciado a través de las redes sociales su próxima publicación: Himnos del Amor Secreto. ¿Qué diferencias destacaría de sus anteriores novelas con respecto a esta?
Ah! Una diferencia muy grande: ES UN LIBRO DE POESIA. Si, sé que suena difícil y un poco descolocado, pero así es, mi segundo proyecto es un libro de poesía. Era necesario. Tengo libretas, archivos, notas, impresiones, frases, versos, entradas de diarios, muchos textos cortos, desperdigados aquí y allá (twitter, wattpad, Facebook, etc), bastante poéticos ellos, y he decidido revisarlos y conformar un libro que será un poco voluminoso para la poesía, pero que podría interesar y convencer a gente. Será un libro muy gay, muy romántico, más gestual e íntimo, podría decirse. Es algo que me ayuda a marcar una diferencia con los relatos de la serie Corazones para chicos tristes, y complementa su estilo.

Porque en Himnos…  también se cuenta una historia, me interesa alentar en el lector una inquietud que pueda trascender las emociones de texto poético hacia un estado de concentración tan efectivo como lo es el de la narrativa, por eso el libro cuenta una historia, o varias, según quien lea y como lo quiera hacer.

Además, la poesía está en mi destino, y no puedo luchar contra esa costumbre.

Por De lectura Obligada han pasado escritores de temática LGTB como Javier Sedano y Khaló Alí. ¿Ha leído sus novelas? ¿Qué opina de ellas? ¿Son algunos de sus referentes?
Admiro muchísimo a Sedano…conozco su obra y he disfrutado leyéndolo, sobre todo su serie naturista y romántica, que me parece de un vigor y sensibilidad profundamente filosóficos. A KhalóAlí todavía no lo he leído, creo que recuerdo algún cuento en una revista, pero no estoy seguro, es una de las tantas asignaturas que tengo pendiente. ¡Nos queda tanto por leer…!

Y no, mis referentes quizás estén más lejos y formen parte de una dinastía literaria que ahora mismo estoy queriendo olvidar, para ser más yo en el momento que escribo, y evitar las indeseables influencias, tan obvias en la literatura contemporánea, donde es tan complicado ser original, o al menos autentico, sin caer en el batiburrillo de técnicas y la experimentación narrativa, con la cual cada día se la ponen más en China a los pobres lectores, que se cansan tratando de entenderunas historias que les venden como una gran delicatesen, pero no hay cristo que las mastiquey trague con comodidad… de lo correosas y densas, solo para quien las escribe, y los amigos que las compran y casi nunca se las leen, lo hacen solo para posar.

Sin duda, es muy importante promocionar lo que se escribe. Por ello, si tuviese que recomendar a los lectores sus novelas, ¿cómo lo haría en pocas palabras?
Preferiría recomendar a otros, de hecho, lo hago periódica y contantemente en mis cuentas… Aún no me habitúo a hablar de mí y lo que escribo, por lo que nada fácil ha sido responder esta entrevista…

Cómo curiosidad, ¿escribe bajo seudónimo? Si es así, ¿por qué prefirió escribir bajo el ‘anonimato’? ¿Qué destacaría de Abigaíl Ailey?
No creo que yo sea importante, ni interese mucho, lo relevante para el lector es lo que escribo; tampoco hay mucho que decir de mí, aparte de lo que ya tengo dicho en mis perfiles de las redes sociales. Yo soy Yo. Abigaíl Ailey, simplemente. No otro, ni alguien más.

Ahora nos interesamos sobre su faceta como lector. ¿Le gusta leer también novelas homoeróticas? ¿Qué novela nos recomendaría de esta temática? Y, ¿de otro género?
Apuesto por entender como homoerótico todo aquello que trata el tema gay, sea o no erótico, no existe una clasificación más cómoda para ello, al menos para mí; partiendo de ese axioma angular, que podría determinar un canon, he buscado siempre estas historias, aunque no solo sea lo que lea o haya leído. Nuestra experiencia como lector abarca una bastedad de obras determinantes por su cualidad literaria, clásicos o raros, aquellos libros y autores que son imprescindibles para entender la literatura en su momento perfecto.

No he podido evitar, entonces, recurrir y derivar en textos y escritores paradigmáticos de la talla de Puig, Arenas, Kavafis, Mendicutti, Genet oMishima; ni dejar de acceder a zonas distintivas y particulares en la producción literaria de Proust, Mann, Capote, MacCullers, y tantos más que van apareciendo, incorporándose, a un imaginario tan necesario para la cultura LGTB en general.

Últimamente me voy deteniendo en autores como Carlos Sanrune, José Luis Serrano, Luisgé Martín, Pedro Lemebel y Néstor Perlongher; revelaciones, descubrimientos, nuevas apuestas por nombres que no conocía y van apareciendo.

¿Qué libro está leyendo en estos momentos? ¿Está siendo lo que esperaba?
‘Sudor’ de Alberto Fuguet, un escritor chileno que me ha sorprendido bastante por su estilo. Se trata de una novela sobre el mundo afectivo en tiempos de Grindr y otras redes de ligoteo gay, a medio camino quizás de Vila-Matas y Roberto Bolaños, pero de una visceralidad auténtica, cercana a lo que quisiéramos hacer. Y eso ya es mucho más de lo que esperaba, la verdad.

¿Qué espera para el 2017?
Terminar Corazones para chicos tristes, que tiene tres historias en borrador y dos en revisión. Un poco antes publicar Himnos del Amor Secreto, que se está armando como libro y precisa de edición y una corrección final. Empezar con ganas una novela romántica gay cuyas escenas y personajes me atormentan constantemente, pidiendo existir.

Para cerrar la entrevista,¿Cuál es su mayor sueño?
Que me lean…

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Publicado el septiembre 22, 2016 en América, Chile, Entrevistas, Inicio y etiquetado en , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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